Hace ya veinte meses, camino de los dos años, que el Madrid ganó el segundo doblete de la segunda era Ancelotti. No fue ayer ni anteayer. Fue en mayo de 2024 y desde entonces la caída no parece tener fin. Cuando parece que el equipo ya ha tocado fondo, siempre hay una planta de subsótano más a la que bajar. Peligrosa deriva de un vestuario que, como ya contó este periódico hace un mes y medio, se ha llenado de vicios, caprichos y comportamientos tóxicos. Todo ello con la connivencia del club y del presidente, que no solo no han detectado ni frenado este viaje a ninguna parte, sino que lo han alimentado con su total apoyo a los jugadores y el ninguneo constante a los entrenadores.
Este grupo de futbolistas se ha comido a Ancelotti y a Xabi Alonso, dos de los mejores entrenadores del mundo; amenazan con hacer lo mismo con Arbeloa, un novato al que pueden quemar en dos telediarios; y empieza a haber un riesgo real de que también se puedan llevar por delante a Florentino, como ya le sucedió al presidente en 2006, cuando dimitió confesando que había malcriado a aquel grupo de jugadores galácticos. «Esta noche hemos tocado fondo estrepitosamente. Los máximos responsables somos nosotros, los jugadores. Poco más puedo decir», comentó ayer Carvajal en las entrañas del Carlos Belmonte.
El capitán, motu proprio, salió a dar la cara tras la eliminación, pero solo aceptó dos preguntas y en la segunda mostró cierto malestar: «Si supiese lo que nos pasa, lo hubiéramos corregido; no hay que ser muy inteligente. Nos ha eliminado un equipo de Segunda, así que enhorabuena y a hacer autocrítica. Pedimos perdón a la afición. No estamos a la altura de las expectativas de este club, yo el primero, y tenemos que dejarnos la vida en los próximos meses para que la situación revierta». Y se fue directo al autobús del Madrid, con la música, los bailes y los gritos de fondo, esos que salían del vestuario del Albacete, lleno de felicidad y gozo tras su histórica gesta.
La imagen del equipo en el Carlos Belmonte fue la que se ha visto con Alonso y la que se vio tantas veces la pasada temporada con Ancelotti. Futbolistas con las ganas justitas de correr y de esforzarse, muchos de ellos limitados técnicamente y en un alarmante mal estado de forma, sin complicidad ni química alguna a la hora de intentar jugar al fútbol y con la sensación de que esto no va con ellos. Ni antes ni ahora. Además, desde Madrid contemplaban esta debacle los muchos lesionados y otros jugadores, como Bellingham, que oficialmente el club no los tiene dentro del parte de bajas y sobre los que queda una legítima duda de su actual compromiso: «Viniendo de los esfuerzos de los que venía, que Vinicius haya querido jugar todos los minutos es de alabar. No se ha escondido y ha tratado de echarse el equipo a la espalda», dijo Arbeloa, poniendo el acento en el brasileño, la única estrella que viajó a Albacete. Mensaje entre líneas.
Falta de ética del trabajo
ABC viene contando en los últimos meses la falta de ética del trabajo que hay en el vestuario del Real Madrid, y los resultados y la imagen son solo el reflejo de este modo tan nocivo de tomarse su profesión. Hay varios ejemplos elocuentes. El año pasado, durante uno de los parones de selecciones, el vestuario le exigió a Ancelotti cinco días de descanso. Este curso, ya con Xabi, pidieron al tolosarra vídeos más cortos y más días libres. Como sucedió antes de jugar en San Mamés y ante el Celta, por ejemplo, o después de los ocho días de vacaciones en Navidad. Xabi quería entrenar toda la semana y los jugadores le convencieron para que el día 1 se lo diera libre. Como le dio descanso también el pasado lunes, tras la final de la Supercopa y el viaje de regreso de Arabia.
Vicios y comportamientos muy alejados de la élite y del profesionalismo que exige el Madrid, y cuya culpabilidad también reside en la planta noble del club. Los jugadores llevan casi dos años haciendo lo que les da la gana porque saben que son los niños bonitos del proyecto. Nadie les tose y, además, se les recuerda constantemente lo guapos, buenos y millonarios que son. Así es imposible evolucionar. Y menos aún si también se toman malas decisiones en cuanto a la planificación deportiva. Este equipo tiene superávit en varias posiciones, como en la zona derecha del ataque o en el lateral izquierdo, y adolece de futbolistas creativos e imaginativos, que son los que te acercan más a ganar. En el club se ha subestimado la retirada de Kroos y la no renovación de Modric, y las consecuencias están ahí. Pero salvo cambio de opinión, en este mercado invernal en el que el Madrid nunca ha creído, no se firmará ningún jugador que solucione la alarmante falta de fútbol de este equipo.
¿Y qué va a pasar tras perder dos títulos en 72 horas, cargarse un entrenador al que le firmaste tres años y poner en su lugar a un novato? Pues el sábado se espera un ambiente muy tenso en el Bernabéu, en el duelo ante el Levante. Habrá pitos, muchos, hacia los jugadores y veremos si no se dirigen también al palco. Y, de ser así, las consecuencias que conllevan, porque hay una evidente realidad que no quiere ver Florentino: unos jugadores sobrevalorados, consentidos y mimados, y un peligro total de 'galacticidio' 2.0.