Hace una semana, la Fiscalía Anticorrupción presentó su escrito de acusación contra ambos, solicitando 24 años de prisión para el primero y 19 y medio para el segundo, motivo por el que el fiscal jefe, Alejandro Luzón, consideró ayer que hay riesgo de que intenten evitar el juicio e irse de España ante la alta pena de cárcel a la que se enfrentan. El magistrado compartió su criterio y acordó le medida cautelar más restrictiva: «El posible riesgo de que el acusado pudiera sustraerse a la acción de la justicia resulta, en este momento, extremo», se pudo leer tanto en el auto de prisión de Ábalos como en el de Koldo, dictados pasadas las 15.45 horas, después de una intensa mañana en el Alto Tribunal.
Ábalos llegó al Supremo a las 9.10 horas en un coche de su propiedad, un Volkswagen Tiguan blanco, en el que viajaba como copiloto. Con semblante serio y una pequeña mochila de piel, entró a afrontar su comparecencia, la vista de medidas cautelares, sabiendo que tenía muchas posibilidades de entrar en prisión. En ocasiones anteriores había llegado en taxi y unos 15 minutos antes de la citación.
Mientras él comparecía, Koldo García estaba pendiente de una declaración de Víctor de Aldama -para el que Anticorrupción pide siete años de prisión, pero en su caso no solicitó revisar las medidas cautelares que tiene impuestas- en la Audiencia Nacional por el caso mascarillas, pero de Canarias. La abogada de Koldo García, Leticia de la Hoz, participó en la declaración ante el magistrado del Juzgado Central de Instrucción 2 y quiso utilizar las manifestaciones de Aldama allí en la vistilla del Supremo, que comenzó a las 12.30 horas para el exasesor, tratando de retrasar su entrada en prisión. Pidió a Puente que tuviera en cuenta que puede haber un problema de competencia. No funcionó. El juez le afeó que plantear el asunto era de «dudosa procedencia» y lo descartó.
Mientras el juez redactaba las dos resoluciones, Ábalos aguardaba nervioso y «abatido» en el patio del Supremo, encendiendo un cigarrillo detrás de otro
Tanto la Fiscalía Anticorrupción como Alberto Durán, el abogado del Partido Popular, que aglutina a todas las acusaciones populares, pidieron al juez que impusiera la prisión provisional por riesgo de fuga contra los dos encausados. El fiscal Luzón, además, hizo un alegato en contra de la impunidad pretendida por Ábalos. Argumentó que el exministro y exnúmero tres del PSOE pudo cometer los delitos que se le imputan por su posición en el Gobierno y que «no se puede esgrimir ese poder del Estado para eludir la Justicia. De ahí que ésta se represente con una venda en los ojos», afirmó después de que la defensa del político, ejercida por el exfiscal Carlos Bautista, se basara en que, con la medida, se vulnera su poder de representación popular en la Cámara Baja. También alegó Bautista arraigo relacionado con su función como diputado, argumentando que desde que la Fiscalía presentó su escrito de acusación, hace ocho días, no se ha fugado y ha asistido al Hemiciclo a diario.
«Todo el mundo tiene derecho a aprender»
Por su parte, la abogada de Koldo García también se refirió a su arraigo familiar. Dijo que tiene una madre anciana que vive en Benidorm (Alicante), a la que tiene que atender y que sólo él puede acompañarla a pasear. También apeló a la corta edad de su hija, según trasladaron a ABC fuentes presentes en la vistilla. Incluso el propio Koldo García tomó un momento la palabra para decir que «todo el mundo tiene derecho a aprender poco a poco», lo que fuentes presentes interpretaron como un reconocimiento a haberse equivocado en sus acciones. Ninguno de los argumentos de las defensas pesaron frente al riesgo «extremo» de fuga apreciado por el juez debido a las altas penas de prisión a las que se enfrentan por los «delitos sólidos y cristalizados» contra ellos que ya quedaron expuestos en su auto de pase a procedimiento abreviado.
Mientras el juez redactaba las dos resoluciones, Ábalos aguardaba nervioso y «abatido», según las fuentes consultadas, en el patio del Supremo, encendiendo un cigarrillo detrás de otro.
Con la decisión de ayer, el político valenciano ya es el segundo secretario de Organización del PSOE con Pedro Sánchez como secretario general, al frente de la formación, en entrar en prisión preventiva. Cerdán lo hizo en junio (quedó en libertad la semana pasada) por la causa del presunto cobro de mordidas de adjudicaciones de obra pública a Acciona en la que también está implicado Ábalos. Los hombres del presidente, cercados por la corrupción.