El malestar volvió a hacerse evidente minutos después, ya dentro del estadio. Con los jugadores de Álvaro Arbeloa en el césped, el Bernabéu respondió con varias pitadas muy intensas, prolongadas y sin matices. Un sonido que refleja el profundo descontento de la grada y que deja claro que la paciencia del madridismo está al límite. Pero el plato grande llegó al momento de cantar las alineaciones y en el himno. La afición pitó y mostró su malestar, sobre todo con Vinicius y Bellingham.
El Real Madrid atraviesa una crisis profunda y el entorno ya no disimula. Ha trascendido que la directiva, expectante ante la tensión, amenazó a la grada fan del Santiago Bernabéu con grabarles y retirar el abono a los que silbaran. Dio lo mismo.
Pese al esfuerzo de los hinchas 'manejados' el Bernabéu fue un clamor de indignación. Los pitos se prolongaron una vez comenzó el encuentro. Cada vez que el balón llegaba a Vinicius o Bellingham o en el videomarcador salía una imagen de Arbeloa, los pitos aumentaban. Y hasta se escucharon durante 14 segundos gritos de «Florentino, dimisión».