La primera mitad comenzó en el minuto 40, cuando el Madrid embotelló al Benfica y encadenó cuatro claras ocasiones. Hasta entonces, el encuentro iba de bostezo en bostezo. Balón de uno a otro lado en formato 'slow motion'. El Benfica estaba encantado, claro. La proeza ya la hizo hace tres semanas y su objetivo era llevar la eliminatoria viva al Bernabéu. Lo consiguió a medias. La eliminatoria no está muerta, pero casi.
Fue otro encuentro sólido y comprometido del Madrid. Esa medalla es de Arbeloa, que tras año y medio de vaguería ha logrado que los jugadores corran. Hacia adelante y hacia atrás. Debería ser el abecé de un equipo moderno, pero el Madrid ha tardado veinte meses en darse cuenta.
- Benfica Trubin; Dedic, Araujo, Otamendi, Dahl; Aursnes (Cabral, 80), Schjelderup (Richard Ríos, 74), Barreiro; Prestianni (Lukébakio, 81); Rafa Silva (Sudakov, 74) y Pavlidis.
- Real Madrid Courtois; Trent, Rudiger, Huijsen, Carreras (Carvajal, 98); Tchouaméni, Valverde, Camavinga (Thiago Pitarch, 90), Arda Guler (Brahim, 86); Vinicius y Mbappé.
- Goles 0-1, min.50: Vinicius.
- Árbitro François Letexier (francés). Amonestó a Prestianni, Sudakov, Vinicius y Mbappé. Expulsó a Mourinho (86), por reclamar la segunda amarilla para Vinicius.
El Benfica intimidó a Courtois con un cabezazo de Araújo, un disparo lejano de Dedic y otro de Aursnes. Tres paradas de Thibaut, las dos primeras sencillas. La última, escandalosa. Mano abajo y dura, tras rectificar al chutazo del noruego, que se envenenó cuando golpeó en la pierna de Tchouaméni.
En el Madrid eran Mbappé y Guler quienes medían la resina de los guantes de Trubin. Dos disparos centrados y fáciles para el héroe ucraniano, que ya tiene en la Ciudad Deportiva un mural gigante con su icónico gol. Vini también tuvo una buena en el 19, pero su disparo acarició el palo antes de marcharse por línea de fondo.
No hubo mucho más hasta esos minutos finales en los que Trubin evitó un par de goles y Mbappé perdonó un remate a bocajarro y con la izquierda. En el primero, quiso rematar con la derecha el centro de Trent, cuando el golpeo era de primera con su pie izquierdo. El segundo, la quiso poner en la escuadra y acabó en la grada. Malas elecciones.
Las paradas de Anatoli fueron a otro disparo de Kylian y a uno de Guler. Mano fantástica al chut con mala baba del turco, que pasó por debajo de las piernas de Tchouaméni.
La película cambió bien pronto tras el descanso. En el 50, Vinicius soltó un latigazo desde el vértice del área que se coló en la escuadra de Trubin. Vuelo imposible del ucraniano ante uno de los mejores goles del brasileño con la camiseta del Madrid. No había aparecido hasta entonces, pero lo hizo como lo hacen las estrellas. Lo que nadie esperaba es lo que vino después.
Tira la diagonal.
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) February 17, 2026
Encara a su par.
La pone en la escuadra.
QUÉ GOL DE VINICIUS JR ✨.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/emPmoeqF7s
Vinicius se marchó al banderín del córner a celebrar su golazo con un bailecito, y eso no gustó a la gente de ese sector, que lanzó vasos, vapeadores y mecheros. También molestó a Otamendi y a Prestianni, los dos argentinos del Benfica. Con el central hubo un diálogo medio cordial, pero con el atacante el asunto fue distinto, hasta el punto de que Prestianni se levantó la camiseta, se la puso sobre la boca y, según Vinicius, le llamó «mono».
El brasileño, que en el jaleo había visto amarilla, se fue rápido a por Letexier para advertirle del supuesto insulto de Prestianni. No hubo manera de demostrarlo. Diez minutos de parón, con conversaciones cruzadas entre Mourinho y Vinicius, Mourinho y Arbeloa, Arbeloa y Vinicius, y unas cuantas más entre jugadores y miembros del staff de ambos equipos. También hubo algunos conatos de tángana, lo que le costó una roja a un ayudante de Mou, pero la solución final fue reanudar el partido en el 60. Esa boca de Prestianni tapada con su camiseta daba a entender que guapo no le llamó, pero era indemostrable ese «mono» del que le acusó Vinicius.
De ahí al final, hubo más ruido que fútbol. Más bronca que ocasiones. Bronca en la grada, con Vinicius en el foco (y también Mbappé), y bronca en el campo, con Mourinho expulsado en el 86. Una posible segunda cartulina de Vinicius desató la ira del técnico luso. Letexier le quiso frenar con una amarilla, pero, como no pudo, lo mandó a la calle. No podrá sentarse dentro de siete días en el banquillo del Bernabéu. Regreso 'interruptus' para intentar remontar un 0-1 envuelto en un lío racista que lo emborronó todo.