- Real Sociedad Remiro; Aramburu, Jon Martín, Caleta-Car, Sergio Gómez; Kubo (Zakharyan, m.88), Turrientes (Pablo Marín, m.72), Carlos Soler, Brais Méndez (Oskarsson, m.88); Guedes (Barrenetxea, m.62), Oyarzabal.
- Atlético de Madrid Oblak; Llorente, Pubill, Hancko, Ruggeri (Le Normand, m.46); Giuliano, Barrios (Gallagher, m.46), Koke (Raspadori, m 72), Baena (Cardoso, m.60); Julián Álvarez (Griezmann, m.60), Sorloth.
- Goles 0-1: m.50, Sorloth; 1-1: m.55, Guedes.
- El árbitro Martínez Munuera (Comité alicantino). Amonestó Guedes, Ruggeri, Caleta-Car, Oyarzabal y Raspadori.
En la fría noche de San Sebastián, bajo el reinado del vaho, solo tardó cinco minutos la Real en enseñar los dientes. Oyarzabal, de sangre tan gélida como la temperatura, firmó un gran disparo desde la frontal que obligó a Oblak a la primera estirada del choque, aunque el esférico evitó la portería en su trayectoria. El aviso parecía intuir un inicio impetuoso de los vascos, en teoría motivados por el estreno de su nuevo entrenador, Pellegrino Matarazzo, pero era el Atleti el que mejor hilaba, asociativo su fútbol, siempre con Barrios y Koke como ejes centrales. Julián avisó hasta en dos ocasiones, pero como los rojiblancos no acababan de precisar, Brais Méndez, como antes Mikel, quiso probar si el guardameta balcánico estaba atento.
El plan de Matarazzo para triunfar en su estreno comenzaba a dar sus frutos, agresivos los de San Sebastián en la presión, interesados en mantener la posesión y lacerantes sus movimientos por las bandas, plan de ataque que tenía un poco confundido al Atleti, que tras un inicio prometedor, en el ecuador de la primera parte ni generaba en el medio ni amenazaba los dominios de Remiro. Sus rivales tampoco es que intimidasen en demasía, reducidas sus cargas a las producidas por la profundidad de Guedes y por los destellos técnicos de Oyarzabal. Pero, a los puntos, eran los locales los que parecían más cerca de inaugurar el marcador.
A Simeone se lo comía la preocupación, invasor el argentino en el césped a causa de los nervios. Para nada disfrutaba el técnico porque Pubill y Hancko cada vez estaban más exigidos. También Oblak, que tragó saliva con fuerza después de una gran combinación entre Kubo y Oyarzabal que acabó en un potente chut cercano a su palo izquierdo. Julián se desvanecía con el paso de los minutos, insípido su fútbol pese a que se presupone diferencial, y solo Barrios parecía aceptar el desafío, raudo a la hora de romper líneas mientras tiraba de las orejas a sus compañeros por su falta de actitud. El VAR fue el único capaz de salvar el honor de los colchoneros al anular un gol en propia de Sorloth por fuera de juego de Méndez.
A los cinco minutos del inicio de la segunda parte, Giuliano, harto de tanta pasividad, firmó una jugada gloriosa. Aceleró como un purasangre, se deshizo de Sergio Gómez con una facilidad pasmosa y coronó su aventura con un gran centro al segundo palo, tan precisa la parábola del extremo que a Sorloth solo le hizo falta poner la cabeza para hacer el 0-1. La alegría del Atleti, en cualquier caso, fue pasajera pues, poco después, una mala transición desembocó en una fina contra liderada por Kubo. El japonés, con la pausa del samurái, levantó la cabeza y vio solo a Guedes, que sin oposición batió a bocajarro a Oblak casi desde el área pequeña.
El intercambio de golpes pareció sentar mejor a la Real, lanzada por la zurda de Brais Méndez, más hambrienta, casi furiosa. Ante la avalancha, Simeone se encomendó a su guía por el desfiladero particular, un Griezmann que acabó el 2025 con una racha goleadora tan inesperada como deliciosa y al que se le encomendó la misión de reanimar a un equipo, el suyo, que amenazaba con el colapso.
Mientras se asentaba el francés, los vascos seguían acumulando peligro y pequeñas victorias por doquier. Oblak, para variar, firmó una genial atajada ante un preciso tiro de Kubo y se impuso a Oyarzabal en un balón al espacio, que debió ver la segunda amarilla y ser expulsado por simular una caída. Última polémica de un duelo que la Real pudo ganar y que el Atlético no supo interpretar.