Kate Atkinson, la mujer que nunca soñó con escribir y se convirtió en best seller

Quien habla es Kate Atkinson (York, Inglaterra, 1951) en el Raffles Hotel de Londres, y lo hace con conocimiento de causa. No es investigadora, ni policía, ni periodista, pero sabe mucho sobre estos sucesos. Es la escritora que ha vendido millones de ejemplares de sus historias y que ha dado vida al peculiar detective Jackson Brodie, que vuelve a las andadas en 'Muerte en el Rook Hall' (AdN, 22 de enero). En esta ocasión, el exinspector de policía Jackson Brodie está pasando una grave crisis de la mediana edad cuando le piden que vaya a un pueblecito de lo más tranquilo en Yorkshire para ocuparse del caso, aparentemente rutinario, de un cuadro robado. Pero un robo lleva a otro y se produce la desaparición de una valiosa obra de Turner de Burton Makepeace, el hogar de lady Milton y su familia.

—¿Por qué escribe?

—Es una buena pregunta porque me la formulo cada día. Cuando termino un libro siempre digo que nunca escribiré otro libro jamás en mi vida. Solo 24 horas después, comienzo a escribir de nuevo y me pregunto: '¿qué estás haciendo?' Creo que a veces es solo porque estás en ese estado de ánimo. Y en otras simplemente piensas que necesitas el dinero porque a la gente le molesta la idea de que cualquiera en las artes realmente está ganándose la vida con ello, pero en realidad así es como se pagan las facturas. Es un equilibrio muy fino entre esas dos cosas: que estás escribiendo por dinero, pero también estás escribiendo por amor al arte. Ahora estoy empezando a ser mucho más consciente de cómo escribo. Hay un impulso creativo que siempre me sorprende que muchas personas no tengan, porque para mí eso es algo natural.

—Pero llegó a la escritura casi por casualidad…

—Así es… Nunca imaginé el éxito porque yo simplemente era un lector más. Leía desde una edad muy temprana. Y leía todo lo que podía ver. Y luego hice la carrera de literatura inglesa, y luego un doctorado. Siempre estuve en la parte pasiva de la literatura. Fue a partir de los 40 cuando empecé a escribir relatos. Y luego comencé a publicarlos en revistas. En las revistas para mujeres eran a menudo romances. Fue un gran cambio pasar de ser lectora a escritora porque no había tenido la ambición. No crecí escribiendo o garabateando. Nunca se cruzó eso por mi mente. Fue solo cuando me quitaron del trabajo académico cuando tuve este tipo de vacío que llenar. Mi verdadero aprendizaje fue escribir para revistas para mujeres. Así es como aprendí. Pero no, nunca imaginé estar aquí en este hermoso hotel y que alguien viniera hasta aquí desde España para hablar conmigo.

Si algo caracteriza la literatura de Kate Atkinson es su maestría en tejer coincidencias, esas que parecen casualidades que, al final, revelan un destino entrelazado. Sus tramas exploran cómo lo fortuito puede dar forma a lo extraordinario, dejando siempre una sensación de que todo está conectado. «Me critican por usar demasiadas coincidencias, pero sin coincidencias no habría ficción. No habría Shakespeare. No habría literatura. No habría novelas. Decidí hace tiempo simplemente ir con ella», confiesa mientras se toma un té en el vestíbulo del hotel. Su gran personaje, Jackson Brodie, es como ese detective privado que no puede dejar de resolver misterios, incluso cuando su vida personal parece más enredada que el caso que está investigando. Es un expolicía con un pasado complicado, una personalidad algo melancólica y una habilidad asombrosa para meterse en líos, aunque siempre con un toque de humor negro.

«Me critican por usar demasiada coincidencias, pero sin coincidencias no habría ficción. No habría Shakespeare. No habría literatura. No habría novelas»

Kate Atkinson

escritora

En sus andanzas, ha desenterrado secretos oscuros, destapando historias de desapariciones, traiciones y familias disfuncionales. Más que buscar culpables, Brodie trata de restaurar el mal provocado. «No es bueno atrapando, si lo hace es de casualidad. Está más enfocado en la justicia. De hecho, una vez comí con un juez y dijo lo mismo. Es mucho más importante que se castiguen las malas acciones y se restablezca el orden de las cosas que seguir todos los procedimientos de lo que sea que tengas que hacer. Por eso no creo que encaje en una categoría de ficción criminal, porque si piensas en el crimen piensas en algo que está bastante estructurado, pero cuya trama se despliega hacia un final. Si pienso en escritores de crímenes, todos están resolviendo algo. Brodie no. No me molesta que me llamen novelista de crímenes porque obviamente tengo otros libros también, pero siempre pienso que realmente no lo soy».

Atkinson combate el mal con el humor. Arma infalible y consuelo de desdichados. «Las personas con el humor más negro suelen ser los médicos y los soldados. Así que sí creo que para algunas personas es una defensa natural. No puedo imaginar escribir un libro sin algún tipo de humor. No es como si pensara 'oh, es hora de algo que sea un poco gracioso'. Siempre me sorprende cómo se traduce el humor para los lectores. Estoy segura de que hay comediantes en todo el mundo que pasan horas debatiendo esto con ellos mismos», indica mientras al mismo tiempo se quita una bufanda de cuadros.

«Las personas con el humor más negro suelen ser los médicos y los soldados»

Esta superventas de la literatura inglesa encontró en Jackson Brodie una segunda vida en su escritura. Este detective melancólico y complejo, tan alejado de los héroes tradicionales, se ha convertido en su personaje más emblemático, el que ha capturado la esencia de su talento para explorar la complejidad humana. Apareció en las manos de los lectores en el 2004, y como no hay misterio que se le resista, la BBC decidió convertir sus aventuras en la serie 'Case Histories', con Jason Isaacs dando vida a este hombre tan complicado como carismático. «No pienso en una despedida porque de alguna manera siguen viviendo vagamente en mi cerebro. Me olvido bastante de ellos. Pero tengo personajes favoritos como Gloria de 'One Good Turn'. A veces pienso, ¿qué haría Gloria en esta situación? Es una especie de mujer de mediana edad enfadada. Sé que no son reales. Sé que no lo son. Son reales en el sentido de que todo lo que viene de tu cabeza es real. Todo lo que has imaginado es real. Tengo que decir que Jackson realmente no es mi favorito. Qué pena».

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