Desde las diez campanas que componen el solemne campanario de la gran iglesia de Santiago o las cinco de la basílica menor de San Juan de Ávila a los templos que solo tienen una campana, como la parroquia de San Sebastián, el asilo de San Rafael, la capilla del Cementerio o las ermitas del Santico, de la Sagrada Familia, de la Virgen de Belén y de la Paz.
Rafael nos brinda datos históricos de los templos, anécdotas y curiosidades y cataloga las cincuenta campanas con su nombre, año de fundición, peso, inscripciones, forma de sonido, etc. No existe otra investigación sobre las campanas igual en toda Andalucía y a la vez que un orgullo para Montilla servirá de ejemplo a otras localidades que quieran catalogar este patrimonio.
Este inmenso trabajo ha tenido un ingrediente principal: el amor. El de su autor, campanero de Santiago desde monaguillo, por la magia de las campanas y por su querida Montilla. Al hablar de campanas siempre me vienen a la mente los versos de John Donne. «Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, / porque me encuentro unido a toda la humanidad; / por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti»· popularizados por la novela '¿Por quién doblan las campanas?' y la película homónima.
Y los del poeta cordobés Julio Aumente: «A veces toda la ciudad vibra entera / y el aire es dulcemente rasgado / por la campana de un convento que toca a Vísperas. / Primero es el Císter, luego la Encarnación, / lejos se oyen apenas Santa Isabel y el Corpus». Las campanas están vinculadas a la tradición cristiana. De la misma forma que el almuédano convoca a la oración con su voz desde el alminar de la mezquita, las lenguas de bronce de las iglesias son la voz para convocar a misa, marcar las horas, repicar por un evento de alegría o doblar por la tristeza de un funeral.
Por extensión, en la historia, el repique de las campanas de Montilla también ha servido para anunciar un peligro o una alegría a la localidad cordobesa. Siendo un bien mueble, su repique forma parte del patrimonio inmaterial de cada municipio. Montilla lleva viviendo centenares de años, cada día, al compás del toque de sus campanas, que forman parte de su historia y de su intrahistoria.