El papel de España en la esfera internacional es «ninguno». Mucho menos en Venezuela. Esta pérdida de influencia, según las fuentes consultadas, es autoinfligida: «España decidió pegarle una patada a Trump para consumo interno. No tenemos interlocución con Estados Unidos. Es patético». Esta es la visión que se tiene en otros países sobre España, donde EE.UU. ha instalado la cuestión del aumento del 5% del gasto en defensa, un compromiso con la OTAN que nunca ha quedado claro si España está, o no, cumpliendo. «En política, el que explica pierde. Si tienes que explicar que sí cumples pero no exactamente, ya has perdido», advierte otra fuente.
España, insiste, ha quedado fuera de los grandes ejes: «No estamos ni se nos espera. Nos hemos colocado deliberadamente fuera del eje atlántico». Y en América Latina la situación es aún peor: «Nadie nos percibe como un interlocutor neutral. Ni el régimen ni el pueblo venezolano». Según esta fuente, si hoy un dirigente chavista busca un canal con Washington, no miraría a Madrid: «Yo estaría hablando con México. Intentaría llegar a Sheinbaum. A un mexicano le resulta infinitamente más fácil llegar a Marco Rubio que a nosotros porque ellos han sabido mantener cierta neutralidad. Nosotros no».
La pérdida de ese perfil neutral por parte de España tiene consecuencias duraderas. «Si te significas como pro palestino o pro madurista, no esperes que nadie te llame para mediar en nada». Recuerda, en contraste, el papel de España en la Conferencia de Madrid: «A Felipe González le llamaron precisamente porque no había hecho nada. Eso es lo que le hacía útil». Hoy, en cambio, «hemos recuperado un resabio de la política exterior franquista: hablamos solo con los regímenes ideológicamente afines, al margen de los intereses reales».
«Desde un punto de vista realista, el derecho internacional siempre fue una ficción»
Otra fuente consultada lamenta la postura del Gobierno y recurre a una reivindicación que varios diplomáticos llevan tiempo haciendo a este diario: que la política exterior debe ser un asunto de Estado y no de partidos. Esta idea tiene todavía más trascendencia si se tiene en cuenta que España es uno de los principales países que ha recibido a venezolanos durante los largos años de dictadura chavista. «A todos ellos España les debe estar en el lado adecuado de esta historia», explica. Lamenta que no sea así.
El derecho internacional
El fondo teórico de este inicio del 2026 torna más descarnado el análisis. «Estados Unidos está violando el derecho internacional. Esto es obvio. Igual que Putin, igual que China», explica otro diplomático, al tiempo que matiza que «desde un punto de vista realista, el derecho internacional siempre fue una ficción».
La reacción del Gobierno de Pedro Sánchez ha sido la esperada. Declaraciones vacías y poco margen de maniobra
Las fuentes consultadas coinciden además en que «los fuertes hacen lo que quieren y los débiles hacen lo que deben». Resuena en este punto el diálogo de los melios de Tucídides que resume este lenguaje de la lógica eterna del poder. Las conclusiones no llaman al ánimo en el trasfondo del ataque de Trump: «El derecho internacional fue una anomalía del mundo bipolar. Ahora volvemos al mundo del poder». Y ese mundo es incómodo para países como España: «A las potencias medias nos interesa que haya reglas. Pero eso ha dejado de ser una opción».
El Gobierno de Sánchez: gestos, comunicados y nula influencia
Frente a este panorama, la reacción del Gobierno de Pedro Sánchez ha sido la esperada. Declaraciones vacías y poco margen de maniobra. Tras los ataques estadounidenses, el Ejecutivo se ha limitado a informar de que estaba «recabando toda la información». El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha hablado con el embajador en Caracas y ha confirmado que «todo el personal se encuentra a salvo» y que «solo se puede confirmar que se trata de un ataque aéreo».
Aunque desde Exteriores también son conscientes de que el papel de España «es nulo en esta historia porque así lo ha buscado Sánchez desde que llegó a la Moncloa», el ministerio ha hecho un «llamamiento a la desescalada» y ha apelado al «respeto al Derecho Internacional» y ha ofrecido «sus buenos oficios» para una solución negociada. Albares ha contactado con laAlta Representante de la UE, Kaja Kallas, y con varios homólogos europeos, además de con Edmundo González. Mientras el jefe de la diplomacia difunde estas palabras a través de los canales del ministerio, hay una frase que resuena entre los diplomáticos: «El mundo del derecho internacional es el mundo de ayer».