Senegal tritura a Marruecos en la final del 'panenka' de Brahim

Es la final de un continente, el más fascinante y pobre de la tierra, y resulta conmovedor escuchar los himnos y comprobar cómo se emocionan los jugadores de Senegal. Pura exaltación de sentimientos para unos emigrantes que, como todos los africanos, buscan algo mejor en la vieja Europa. Y lo mismo para Marruecos, todos entonan su cántico nacional con sensibilidad. Todos menos Brahim, el único que no canta. No se sabe la letra.

El partido amanece con una exaltación cercana al paroxismo del público marroquí que abarrota el nuevo estadio de Rabat. Es un coro que empuja a su selección cada vez que recupera la pelota y que increpa a Senegal cuando está en su posesión.

  • Senegal Mendy; Diatta, Niakhaté, Sarr (I. Sarr, 78), Diouf (Jacobs, 106); Lamine Camara (Seck, 78), Pape Gueye, Idrissa Gueye; Sadio Mané, Jackson (Cherif, 90) y Ndiaye (Mbaye, 78).
  • Marruecos Bono; Achraf Hakimi, Aguerd, Masina (El Yamiq, 89), Mazraoui; El Aynaoui, Saibari (Eddine, 90), El Khannouss (Taghaline, 80); Abde, Brahim Díaz (Ilias, 95) y El Kaabi (En Nesyri, 80).
  • Goles 1-0, 94: Pape Gueye.

Pero la final que parece encaminada a mayor gloria de los marroquíes se tuerce con el inteligente planteamiento de Senegal. Defensa adelantada, ritmo lento en contraste con la atmósfera del estadio y de su rival y peligro permanente en su frente de ataque, donde el veterano Sadio Mané todavía está en condiciones de dictar un curso.

Bono, el exportero del Sevilla, se convierte en el protagonista del primer tiempo. En dos ocasiones salva a un país de la tragedia que se adivinaba. A los cinco minutos en un cabezazo a bocajarro de Pape Gueye. Y a los 35, un mano a mano al estilo Robben-Casillas que saca con el pie ante Ndiaye.

Entre medias hay mucho fútbol de Senegal y mucha energía concentrada en Marruecos, que empuja con todo. La presión, sus jugadores, el estadio, el país entero. No aparece Brahim, que casi no la toca.

Sí actúa con veneno Abde, el delantero del Betis, que se marca varias intervenciones notables por la banda, regates, fintas, recortes, aperturas y centros.

Marruecos exprime su momento y agarra la final en la segunda parte. Siente la llamada del triunfo y empuja con más ilusión que fútbol. Todas las ocasiones son suyas. El Kaabi falla en el remate de zurda. Y unos minutos después, Abde chuta fuera en un robo de Brahim, que sigue desaparecido y sin influencia en la final.

Es una final y pasa de todo. La sangre brota en la ceja de El Aynaoui después de un choque con un rival. El partido va hacia la prórroga y nadie quiere perder por un fallo tonto, nadie arriesga. Bono vuelve a salvar a Marruecos en un tiro de Mbaye, minuto 89.

La prórroga es lo nunca visto. Senegal marca en una jugada legal, el remate de Seck al palo y el rechace a gol de Ismaila Sarr. Pero el árbitro congoleño Ngambo Ndala decreta falta previa de Seck sobre Hakimi. El lateral del PSG se tiró al suelo en una acción legítima, pero incuestionable. No hubo falta por ningún lado. Era el minuto 93 y ahí estaba el título para los senegaleses.

Lo que sonaba a perjuicio total para Senegal en casa de Marruecos se convierte luego en escándalo monumental. Minuto 95, córner favorable a Marruecos se salda con una acción que no parece nada. Un supuesto agarrón de Diouf a Brahim. El árbitro no pitó nada porque nada hubo, pero el madridista lo reclamó con fuertes aspavientos.

El VAR avisó al árbitro y éste rectificó su decisión después de una consulta multitudinaria a la televisión. Fue el inicio del escándalo absoluto, en lo que pareció una tomadura de pelo a favor de Marruecos y en contra de Senegal.

El seleccionador senegalés ordenó a sus jugadores retirarse del partido, enfadados por la doble decisión del colegiado. Los senegaleses hicieron caso a su técnico y enfilaron los vestuarios, pero Mané impuso cordura en una locura total y animó a sus compañeros a volver.

Discusiones, voces, enganchones y mucha tensión. Veinte minutos después de pitar el penalti, Brahim se encaminó al punto fatídico. Marruecos preparada para celebrar el título, la pena en Senegal. Pero Brahim riza el rizo. Hace un 'panenka', tiro blando al centro de la portería, donde le espera Mendy, el cancerbero de Senegal, que espera sin moverse y detiene el balón tan pancho. No era el contexto para ese tiro y Brahim traga saliva y el ridículo.

En la prórroga el karma golpea a Marruecos. Golazo de Pape Gueye a la escuadra después de haber amenazado con retirarse del partido. Marruecos está en la lona, en su país, en su Copa África. Se va Brahim, devastado. Hay un tiro al larguero en la portería de Senegal, un remate fuera a puerta vacía en la de Marruecos. Una locura que acaba a los 120 m. con el título para Senegal.

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