Una bobina puede parecer algo mínimo: un cilindro discreto, ligero, casi invisible. Nada en su forma revela lo que está por venir. Y sin embargo, en su interior aguarda el inicio de todo: la idea, la estructura, el relato. Madrid es, en cierto modo, esa bobina. Y ese hilo —cuando se sigue con atención— conduce a las puertas del alma del diseño nacional: honesto, valiente, hecho a mano y con mirada propia. Es así como nace 'Rutas por la moda de autor española' en Madrid, un proyecto creado y promovido por la Asociación Creadores de Moda de España (ACME) y la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, en el cual se proponen al viandante 46 espacios —entre talleres, 'boutiques' y tiendas 'buque insignia'— de reconocidos diseñadores del panorama nacional, con el propósito de fomentar un turismo de compras.
Son una invitación a descubrir otro Madrid: el que se respira en los talleres, el que se cose en silencio entre pruebas y tejidos, el que se expresa a través de manos expertas que defienden el diseño como oficio y como declaración. «Madrid es el epicentro de España. La mayoría de las firmas de moda de autor quieren estar aquí: por su excelente comunicación, por su capacidad de reunir a personas de todos los rincones y por su esencia única», afirma Pepa Bueno, directora de ACME.
Quienes se adentren en esta experiencia podrán disfrutar de encuentros exclusivos: citas con los propios creadores para conocer de primera mano sus nuevas colecciones, la posibilidad de probar piezas únicas —de archivo o de pasarela— e incluso el acceso a los talleres, donde se gestan los detalles de la próxima temporada.
Con el hilo comenzando a tejer, es momento de adentrarse en el corazón de la moda de autor. En el barrio de Salamanca, uno de los epicentros de esta escena, se concentran tres de los muchos talleres que forman parte de esta ruta: espacios donde el diseño se vive con cercanía, oficio, una profunda atención al detalle y con un amor inmenso por una profesión tan artesanal como audaz.
El arte en Marcos Luengo
En el taller de Marcos Luengo, la moda no se impone: se piensa, se siente, se construye con pausa. Cada prenda nace de una búsqueda constante de excelencia, de una conexión profunda con el arte y y del deseo de preservar las raíces.
Con una calidad acogida, nos recibe, en su taller de la calle Jorge Juan, el mismo Marcos Luengo, un ovetense que decidió venir a la capital guiado por la convicción de que Madrid, como epicentro cultural y creativo, era el lugar natural para dar forma a su universo. «Cuando buscas excelencia, la gente viene a la capital porque tienen más oferta», explica a ABC el modista.
Luengo defiende un consumo sensato, consciente, alejado del impulso y más cerca del criterio. La ropa, como el arte, no solo se mira: se vive. El suyo es un entorno exigente, elevado, que invita a mujeres a reconocerse, a encontrar su estilo propio y vestirlo con orgullo. «Lo importante —dice— es saber quién eres. Desde ahí, tomarás las mejores decisiones». Y eso se nota en cada pieza, en cada conversación, en la forma en que su taller se convierte en un espacio de identidad, belleza y sentido.
Moda sensible de 'Tom-Hom'
Siguiendo la ruta y andando un kilómetro llegamos a Tom-Hom, una elegante casa de alta costura. Marta Rota abre a este diario las puertas de su taller. Habla con soltura, elegancia, ilusión. Es fácil quedarse escuchándola. «Estoy ilusionada con lo que hago», dice, y no hace falta más para entender que está donde quiere estar.
Hija de modista, Rota no siempre pensó en venir a Madrid, pero cuando visitó la ciudad —y su ahora tienda— algo le hizo 'clic'. «Me encantó el sitio, la tienda... Madrid me encanta. Es la ciudad de pasarlo bien». Desde entonces, supo que ese era el rincón donde seguir vistiendo a mujeres con alma, estilo y sensibilidad.
Defiende una moda sostenible: la que se hereda, la que dura, la que emociona. Cree en la calidad, en el buen hacer. «La moda es cultura. No todo vale. Hay que aprender a mirarse y quererse. Comprar poco, pero bueno».
Con cada prenda, Rota no solo viste cuerpos, sino también historias. Las suyas son creaciones que abrazan, que acompañan, que hacen sentir bien. Porque en su universo, la moda no es solo apariencia: es identidad, cariño y memoria hecha a medida.
Escucha en 'García Madrid'
En la calle de Conde de Aranda, se ubica García Madrid, una sastrería masculina donde la moda se cuece a fuego lento. Un espacio sereno y luminoso, donde se respira artesanía, dedicación y una manera muy personal de entender el oficio. Allí, entre tejidos nobles, hilos y patrones, nos recibe Manuel García, fundador y diseñador de la firma.
Detrás del proyecto hay más de 20 años de experiencia. Todo comenzó en el barrio de Malasaña, en un entorno creativo y en efervescencia. Doce años después, el traslado al barrio de Salamanca trajo consigo una nueva etapa, sin perder la esencia. Allí se da forma a una sastrería que equilibra lo clásico con lo contemporáneo, lo urbano con lo atemporal.
El arte, la fotografía y la vida en la calle son fuentes constantes de inspiración. Para él, la moda es un reflejo de la sociedad, y como tal, está en permanente evolución: «Ha cambiado mucho en los últimos años, y nosotros con ella. Pero siempre fieles a lo que nos mueve: calidad, calidez y humanidad».
Esta parada de la ruta presenta una colección permanente cada seis meses, pero uno de sus pilares es el servicio a medida. Aquí, el cliente puede pedir lo que quiera, sin límites. «El cliente también es diseñador», explica. Y el equipo se encarga de convertir esa idea en una prenda real. Se trata de un diálogo, más que de una imposición. No hay egos, ni reglas inamovibles. Lo importante es que quien entra se sienta escuchado, acompañado y cómodo.
En un mundo acelerado, esta ruta apuesta por detener el tiempo, por escuchar antes de crear, por hacer menos pero hacerlo mejor. Y en cada traje, en cada costura, en cada elección de tejido, se cuela una certeza silenciosa: que la verdadera moda no impone, acompaña. Y que, cuando hay oficio, alma y cuidado, lo que uno se pone también puede convertirse en una forma de estar en el mundo.
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