El naranja fue el tono del verano, como la canción de Georgie Dann. Ahora, en pleno otoño y con la caída de la hoja, la industria de la moda advierte que el rojo es el color fetiche. Otra demostración más: La web de desfiles Tag-Walk encuentra en las principales pasarelas internacionales hasta 719 looks encarnados y sólo 261 outfits vitaminados, y Zara vende 287 prendas y accesorios colorados frente a las 146 referencias anaranjadas.
Más que demostrado que el rojo es el color de la temporada, nos ocupamos de las despistadas mayores del reino, quienes deberían corregir inmediatamente esos sucedáneos que visten para ir a ver al Rey en la jura de sus nuevos cargos. La sustituta de Irene Montero se atreve con pendientes coloristas de plumas que rompen su luto, pero se queda a medio camino con esa americana imprecisa.
La vicepresidenta de Asuntos Económicos, a la vista de su look, sabemos que no se ocupa de muchas cosas estilísticas y que además pasa de las temporadas, ya que salta a la vista que la chaqueta es de verano. La culpa la tiene el efecto jaspeado que hace. Por si acaso quedara alguna duda de que Nadia Calviño no ha hecho el cambio de armario, la blazer la combina con un pantalón blanco.
Está clarísimo que el color rojo no seduce a las damas socialistas como antes. Ni Begoña Gómez ha sido capaz de ponerse una prenda encarnada para asistir a la primera sesión de investidura de su marido. Tampoco el segundo día lo logró con éxito. La desafortunada torerita vaquera de color Naranjito dio paso a una americana desvaída, más zanahoria que tomatada ¿Qué ha pasado con el vestido pegadísimo de Zara que lució en el escenario la noche electoral del 24 de julio? Le habrá parecido muy segunda piel y se verá ella más working y seria con estas chaquetitas de estilo casualmente indefinido.
La presidenta del Congreso ha decidido dejar aparcados los vestidos playeros y los volantes morados que movió con gracia y salero el día de la jura de la Constitución de la princesa Leonor para ponerse colorada. El día de la investidura bien merecía el gesto. Sin embargo, Armengol volvió a vestirse mal porque la blusa, sin cuello y de un tono rojo deslavazado no fue la mejor prenda para demostrar lo groupie que es de Sánchez.
Letizia, en cambio, se mantiene en el trono como la absoluta Reina roja, porque es fiel al color más auténtico, potente y rotundo, y además lo viste en traje de chaqueta, firmado por Carolina Herrera. El look es de sobresaliente por color y forma, ambos muy en tendencia. Ojo, que Kate Middleton llega impresionante, sofisticada y elegante, a última hora y desde Corea del Sur para hacerle la competencia con capa y sombrero a la soberana española.