La explicación es sencilla. El Ayuntamiento cerró el presupuesto para el 2025 en la ciudad en el pasado mes de enero, mientras que la aprobación de fiesta mayor para este 30 de mayo no llegó hasta el pleno del mes de mayo, por lo que no se pudo incluir una partida a destinar para el fomento de esta celebración. Ya en el 2026 el día de San Fernando sí contará con más fuerza en la urbe hispalense, toda vez que obtendrá parte de los presupuestos que Fiestas Mayores destina cada año a este tipo de fechas señaladas.
Cabe recordar que el expediente de la propuesta en la que se aprobó la inclusión de San Fernando entre las fiestas mayores de Sevilla incluía ayudas por valor de hasta 100.000 euros para las entidades y colectivos que trabajen en el impulso de esta festividad, además del apoyo a una programación específica a nivel cultural y social para que los sevillanos ahonden en el sentido de la fiesta. Sin embargo, esa partida debe asignarse cuando se aprueba el presupuesto, lo que los fondos estarán disponibles para la que se celebre en mayo de 2026.
Así, la única actividad que está prevista llevar a cabo es la entrega de materiales en los colegios de la ciudad para que los escolares se acerquen a la figura de San Fernando. Eso sí, se trata de un material que ha sido facilitado gracias a la ayuda de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, en colaboración con la Delegación de Fiestas Mayores del Ayuntamiento de Sevilla.
Una decisión con rechazo
Tanto San Fernando como la Inmaculada Concepción se sumaron al listado selecto de fiestas que tienen este rango y que son gestionadas e impulsadas desde la Delegación de Fiestas Mayores, algo que también ocurre con la Semana Santa, la Feria de Abril, la Cabalgata de Reyes Magos, la Velá de Santa Ana o los toros. Eso sí, su incorporación en este listado no estuvo exenta de debate.
Vox propuso esta iniciativa con la idea de «reconocer a San Fernando como el líder que trajo la concordia y la paz que nos ha dejado el acerbo cultural que ahora tenemos», y la moción incluía medidas concretas como llevar la figura del Patrón a los colegios, el impulso del día de su festividad o «el compromiso firme de que se recupere en el próximo ejercicio el 30 de mayo como festivo, en función de las posibilidades que ofrezca el calendario». De hecho, esta última condición se impuso como exigencia para dar su aprobación al cambio de formato de la Feria de Sevilla.
La coalición de izquierdas formada por Podemos e IU se opuso a esta designación justificándose en que «la religión debe estar al margen de la instituciones», mientras que el PSOE, en boca de su edil Juan Carlos Cabrera, aseguró que el arraigo social de ambas fiestas —San Fernando y la Inmaculada Concepción— «no es suficiente» como para concederles este reconocimiento como fiesta mayor de Sevilla.