La izquierda española pasa de puntillas por la revuelta de los iraníes contra los ayatolás

La crisis se inició el pasado 28 de diciembre en Teherán para extenderse después a las calles de todo el país, que reviven tanto la 'Revolución Verde' de 2009 como las protestas tras la muerte de la joven Mahsa Amani en 2022 por llevar mal el velo. Tres años después de la última rebelión y con un apagón de internet que no detiene la rebelión, sino todo lo contrario, las mujeres vuelven a liderar la batalla para exigir la libertad y el fin del uso del pañuelo obligatorio con imágenes en las que aparecen a cara descubierta, fumando y quemando una foto del líder supremo, Jamenei, en un gesto de desafío al régimen que han dado la vuelta al mundo.

Frente a estas llamativas imágenes y cifras que deja a su rastro el nuevo pulso que llevan semanas echando los iraníes al sistema impuesto por los ayatolás en 1979, la tibieza de las dirigentes izquierdistas que más presumen de feminismo en nuestro país como Irene Montero, Ione Belarra y Yolanda Díaz —que en 2022 salieron a hablar una vez su silencio se había vuelto ensordecedor—, y el mutismo más absoluto de Pedro Sánchez y de sus ministros, entre ellos, la de Igualdad, Ana Redondo. Ni un solo atisbo de apoyo por parte de Moncloa a esta nueva revolución, en su mayoría, de corte feminista. Tampoco en redes sociales, ya no en los perfiles institucionales, si no en los personales. Todo lo contrario a la enérgica condena que han hecho países como Alemania, Francia o Reino Unido, emitiendo incluso un comunicado conjunto.

«Mostramos nuestra solidaridad con las mujeres que sufren la represión del Gobierno iraní, que es un régimen totalitario», se limitó a responder a preguntas de los periodistas el secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, este lunes en la habitual rueda de prensa del partido, en cuyo orden del día ni siquiera figuraba Irán, pero sí Venezuela y Ucrania. «Las mujeres sufren de políticas represivas —ha continuado—, pero no es menos cierto que hay intereses geopolíticos claros por parte de determinados países. Aquí también juega un papel fundamental el petróleo, como en Venezuela». Los morados, que han rehusado contestar a si prevén organizar algún tipo de protesta o promover un comunicado de condena a la represión iraní, alegan que detrás de este nuevo episodio en el país de los ayatolás se esconde el afán de EE.UU., entre otras potencias, de desequilibrar Oriente Medio al tiempo que advierten que la experiencia histórica demuestra que derrocar un sistema para implantar otro no significa conducir al país a la estabilidad.

La número dos del partido, la exministra Montero, apenas un día antes, en un acto en Aragón, había sido incluso más escueta si cabe: «Ahora van a por Irán», donde «hay millones de mujeres que llevan años construyendo sus propios procesos, intentando liberarse con el silencio de los lacayos de EE.UU.».

Sumar, el pequeño partido de Díaz, prefirió quitarse de en medio la referencia a Irán nada más arrancar su rueda de prensa. «Queremos mandar fuerza a todas aquellas mujeres, que son parte de la población que más sufre bajo este régimen de Irán», ha señalado su coordinadora general, Lara Hernández, que ha rechazado de pleno una posible intervención de Washington en el terreno. «Lo que deba ser Irán en un futuro solo lo puede decidir su pueblo, como es evidente y es lógico. Y nadie más, ni Trump ni tampoco Netanyahu», ha añadido.

Doble vara de medir

Todos ellos exhiben una doble vara de medir hacia Irán que, sin embargo, no aplican con Palestina y Venezuela. Y es que en España, la izquierda radical, con Podemos al frente, ha destinado muchos más esfuerzos en los últimos años a señalar la represión israelí sobre el pueblo palestino —con llamamientos a la huelga general, presencia y convocatoria de manifestaciones, constantes iniciativas parlamentarias en el Congreso de los Diputados y llamamientos al boicot de espectáculos deportivos como partidos de baloncesto o etapas de La Vuelta Ciclista— y, más recientemente, la estadounidense sobre el territorio venezolano —con inmediatos comunicados de repulsa a la ofensiva militar del pasado día 3 de enero y ataques feroces contra Donald Trump— que a censurar las violaciones de derechos humanos y ejecuciones de ciudadanos —incluidos niños— cometidas por el régimen de los ayatolás.

Cabe recordar que Pablo Iglesias cobró de la televisión pública iraní Hispan TV, con sede en Madrid, 97.000 euros más IVA entre diciembre de 2012 y noviembre de 2015, según una exclusiva de ABC publicada en enero de 2016. Quien años después se convertiría en vicepresidente del Gobierno español justificó entonces defender los intereses de Irán porque en política hay que «cabalgar contradicciones». Fuentes consultadas por este diario precisaron, además, que fueron los venezolanos quienes recomendaron al fundador de Podemos y a su gente para que realizaran programas propagandísticos en este canal internacional.

En 2022, la poca y tardía iniciativa de Montero, Belarra y Díaz ya chocó con su severa condena a episodios como los cánticos machistas de un colegio mayor

En cualquier caso, no es la primera que la poca y tardía iniciativa de este espacio político —en el que se integran Podemos y Sumar, y que en la anterior legislatura se agrupaba bajo el paraguas de Unidas Podemos— con la 'Rebelión del velo' y la represión a las mujeres iraníes choca con su severa condena a episodios como los cánticos machistas en un Colegio Mayor Elías Ahuja, que sucedieron en paralelo a las protestas por Mahsa Amini en 2022. En aquella ocasión, Montero, Belarra, Díaz y su grupo parlamentario sí que centraron sus esfuerzos en recabar apoyos para aprobar una declaración institucional de condena.

Информация на этой странице взята из источника: https://www.abc.es/espana/izquierda-espanola-pasa-puntillas-revuelta-iranies-ayatolas-20260113042118-nt.html