Un controvertido y avispado Miguel antes de ser Cervantes

No es un asunto que se haya inventado Amenábar, pues muchos historiadores y escritores lo han tratado en uno y en otro sentido, desde el más arrabalero Arrabal hasta hispanistas y cervantistas como Daniel Eisenberg, y hay mucho texto y varias obras sobre aquellos años de cautiverio, aunque solo exista una línea escrita por el dominico Blanco de Paz, también allí cautivo, la que lo señalara en ese sentido: que había cometido cosas viciosas, feas y deshonestas. Otros testimonios directos, como el de Antonio de Sosa, amigo de cautiverio y cronista de aquellos años, subrayan su carisma, su buen talante y su magnífica inventiva para contar historias. Para ahondar más en estas hipótesis, ver el artículo que publicó el miércoles en estas mismas páginas Israel Viana.

Si bien la homosexualidad de Cervantes es el 'macguffin' de la película, y a él le dedica Amenábar solo unos minutos de espesor romántico en una escena de baño entre Cervantes y el gobernador de Argel, la historia que cuenta de un modo luminoso es la de un hombre, un superviviente, con una personalidad y atractivo que lo subrayaban en el patio de presos, que narraba con gracia cuentos que inventaba sobre la marcha, muy solidario con sus compañeros de cautiverio, que no renunció a su fe y a sus creencias, que intentó fugarse en varias ocasiones y que era listo en el mejor sentido de la palabra (correcta composición del actor Julio Peña). Por lo demás, Amenábar se 'posiciona', con perdón, desde la misma construcción de los personajes: Blanco de Paz, su acusador, con los peores materiales humanos, vil, rastrero y mentiroso, mientras que a su defensor, Antonio de Sosa, lo encumbra como persona cabal, comprensiva y decente, un papel que le encarga a Miguel Rellán y que hace con él uno de los mejores bordados de su carrera. Y es justo decir que Fernando Tejero, como el despreciable dominico, alcanza aquí su cima como actor.

'El cautivo' es una película luminosa, alegre, de una anchura extraordinaria y que describe la época y el lugar, sus vicios y virtudes, y con una mirada franca a la ciudad de Argel, a sus ambientes, a los patios de los prisioneros, y una mirada sutil, de soslayo, sesgada a esa ventana tras la que ve y escucha el gobernador, una figura misteriosa a la que Amenábar y el actor Alessandro Borghi le dan una forma de extrema crueldad y a la vez de una cierta melosidad artística y romántica. Y esa historia de ventanas para adentro, que solo puede ser invento de Amenábar y que solo muestra el empuje del gobernador y la buena cintura para sortearlo de Miguel de Cervantes, está cimentada cinematográficamente con una mezcla de temor, admiración, conexión estética, briznas de amistad, unos deseos no compartidos y, tal vez, tolerados.

Con ser interesante la relación velada entre el gobernador y Cervantes, lo es mucho más el triángulo completamente escaleno que se establece entre el simpático contador de cuentos, el viejo cronista que ve y entiende todo y el malicioso y mezquino inquisidor.

Y entre todo ese terreno de hechos y de fabulación, suavemente inclinado hacia el humor y con algunos guiños evidentes, reconocibles, disfrutables, a la obra posterior del escritor, Alejandro Amenábar deja una película hermosa, aventurera, más cálida de lo que es habitual en él y con un punto de controversia que nunca se le puede reprochar a un autor.

Информация на этой странице взята из источника: https://www.abc.es/play/cine/criticas/critica-cautivo-controvertido-avispado-miguel-cervantes-20250911132349-nt.html