—La Amargura atraviesa unos años bastante extraordinarios, desde el Santo Entierro Grande de 2023 hasta la conmemoración actual.
—Sí, se está viviendo un año muy bonito e intenso. Ojalá deje los frutos que pretendemos en San Juan de la Palma y en los hermanos. Tres siglos en una parroquia no se cumplen todos los años. Queremos celebrar y poner en valor que la parroquia y la hermandad tienen una unión prácticamente indisoluble, ya que hoy en día no se concibe la Amargura sin San Juan de la Palma, ni San Juan de la Palma sin la Amargura.
—¿Cómo está viviendo la hermandad los últimos preparativos?
—Con mucha ilusión. Hay un ambiente especialmente alegre. La juventud tiene multitud de actos preparados para los traslados de la Virgen, detalles musicales, ofrendas florales... Se está preparando también el coro, y la priostía, que está desbordada e implicadísima. Han confeccionado unas andas nuevas con las que va a ir la Virgen en el vía lucis por la feligresía. El resto de la hermandad lo está viviendo también con mucha motivación. Las propias Hermanas de la Cruz, que son hermanas honorarias nuestras, están ilusionadísimas. Están constantemente preguntando y deseando que llegue la Virgen para pasar la noche allí con ellas.
—La hermandad ha asumido la idea de hacer algo verdaderamente extraordinario con estos cultos.
—Claro, la idea era que todo fuera diferente, extraordinario, especial. Tres siglos en la parroquia son motivo de orgullo, alegría y celebración. Vamos a dar gracias a Dios en San Pedro con la Virgen, que nunca ha estado allí en su historia, en una misa pontifical presidida por el arzobispo, que además ha acogido nuestro proyecto como propio y lo ha impulsado desde el primer momento. Habrá guiños históricos, porque volvemos al convento después de 22 años, porque la Virgen vuelve a salir sin palio después de casi 80 años; sin dejar a un lado la identificación, es decir, no salimos de los límites de la parroquia. Lo que pasa es que es una feligresía que es el corazón mismo de Sevilla.
—¿Cómo surgió la idea de que la Virgen pasara una noche con las Hermanas de la Cruz y que presidiera el pontifical en San Pedro?
—Todo surgió por la coincidencia del 150 aniversario de la Compañía de la Cruz con nuestro tricentenario. Les dijimos que queríamos estar con ellas en este año tan importante para ambas partes. Lo fuimos enfocando de manera conjunta y es una alegría la manera en que lo han recibido. Por otro lado está la parte parroquial. Desde el comienzo de nuestro mandato, la sinergia y la unidad de acción y predisposición con la parroquia han sido totales. Están encantados con esta puesta en valor de la parroquialidad, el sanjuanismo que llevamos un año celebrando. El párroco ha sido una pieza fundamental en la magnífica acogida que ha tenido todo este proyecto, y ha sido el cauce necesario para llegar a la autoridad eclesiástica de la ciudad y que a don José Ángel le encantara desde el principio.
«El repertorio será mucho más amplio, con marchas acordes a lo que se está celebrando con la procesión triunfal»
Aníbal Tovaruela
Hermano mayor de la Amargura
—La última vez que la Virgen salió en procesión extraordinaria, el repertorio musical fue muy amplio y variado. ¿Es algo que contemplan también para esta ocasión?
—Sí, está contemplado en esa misma línea de 2004. Aquella vez ya ampliamos mucho el repertorio, con una parte del recorrido que hizo Tejera y otra el Carmen de Salteras. Ahora el Carmen volverá a interpretar detrás de nuestra Virgen piezas que habitualmente no toca el Domingo de Ramos. Evidentemente, el repertorio será mucho más amplio, con piezas como 'La Estrella sublime' o 'Hiniesta' de Peralto, marchas acordes a lo que se está celebrando y a la procesión triunfal de este 31 de mayo.
—¿Cuáles son los puntos clave de esa procesión triunfal?
—Hay muchos puntos bonitos. Todos los encuentros con las Hermanas de la Cruz, ambos días, van a ser preciosos. Pero luego va a haber momentos íntimos en zonas estrechas de calles muy de San Juan de la Palma, como Regina, Castellar, Espíritu Santo o Jerónimo Hernández, calles que no son de habitual paso de la Amargura. La Virgen va a pasar por delante de la puerta de muchos vecinos que jamás la han tenido tan cerca. Había que celebrarlo así.
—Ya están preparados en la iglesia tanto el paso como las andas e incluso el palio, que cobijará a la Virgen el domingo para culminar estos cultos.
—Efectivamente. El domingo en el besamanos, la Virgen tendrá la ubicación especial de encontrarse bajo su palio en el centro de San Juan de la Palma, de forma que, para culminar este centenario, se reivindique a la Virgen como el centro de nuestra vida.
—Ese día, la Virgen se presentará con un manto que no es el suyo de salida.
—Era una de las sorpresas que teníamos previstas, pero como por redes sociales ha habido alguna filtración, podemos decir sin ningún tapujo que el manto que tendrá la Virgen ese día será el primitivo manto de la Virgen, actualmente del Desconsuelo de Jerez, que la hermandad ha tenido la gentileza de cedernos para el besamanos.
—Otra estampa histórica más que se recupera, al igual que la de la Amargura en su paso sin el palio, tal y como ocurrió en aquella magna de mediados del siglo pasado.
—Correcto. Son guiños históricos que ayudan a recrear esas estampas de la Virgen ya perdidas y que, sin ser lo esencial, porque la Virgen es la Virgen, póngasele el manto que se le ponga, ayudan a acercar aún más al público y a que los hermanos tengamos un recuerdo bonito y especial de fechas tan importantes como esta.
—¿Qué frutos espera que dejen todos estos cultos del tricentenario?
—Creo que va a haber, primero, un fruto más indirecto, que es la trascendencia de la devoción de la Amargura en el centro mismo de la ciudad y en la feligresía, la vocación y el marianismo que nosotros reclamamos, identificamos y ponemos un poco sobre la mesa y en las calles. Pero a nivel interno, pretendemos que queden frutos procedentes de los cursos de formación, los grupos de voluntariado que se han potenciado, los de catequesis... La Hermandad vive un momento de mucha participación y eso es una bendición. Todo va de la mano de este argumento de participación parroquial. El mensaje que debemos aprender todos de este tricentenario es que las hermandades deben actuar conjuntamente con las parroquias, con los párrocos, y los párrocos tienen que saber en toda Andalucía que las hermandades son un núcleo fundamental para llegar a los fieles. Si queremos que la Iglesia sea más grande y llegue a más gente, y creemos de verdad en la evangelización, parroquias y hermandades estamos abocados a entendernos.