'Espejo Público' arrancaba la franja de actualidad con Susanna Griso rodeada por una larga nómina de colaboradores, dispuestos a seguir abordando el escándalo de Iñigo Errejón. La conversación se iniciaba preguntándose dónde se encontraba el expolítico y dejaban caer que podría estar en una «clínica de desintoxicación».
Entonces, Miquel Valls, copresentador del matinal se preguntó si Errejón tendría a alguien que le estuviera aconsejando y esta fue la cuestión que llevó a Susanna Griso a hacer una sorprendente revelación.
«A mí lo que me llamó la atención las primeras horas, cuando él sacó el comunicado que yo lo leí en diagonal y pensé que tenía depresión. En ese momento no pensé que estaba hablando de comportamientos inadecuados respecto a las mujeres. Le escribí inmediatamente, y él me respondió pero a la vez, o sea, que tardó segundos en contestar», empezaba relatando Susanna Griso a sus colaboradores, a los que les hacía partícipe de lo que posteriormente ocurrió.
«Y al final de la noche, ya viendo todas las denuncias que se estaban presentando, tanto la que se había presentado en comisaría como las anónimas, le volvía a escribir y le pregunté si quería decir algo en su defensa y que yo citándole a él o citando a fuentes próximas pudiese esgrimir al día siguiente en el programa», confesaba la presentadora de 'Espejo Público' que seguidamente revelaba la respuesta que le ofreció Iñigo Errejón. «Y él me dijo: 'no, gracias'», señalaba Susanna Griso que hacía público el asombro que se llevó.
«Que me llama también mucho la atención porque cuando a alguien le rindes la oportunidad de defenderse, que no utilice esa oportunidad, utilizando incluso el eufemismo de 'fuentes próximas' o 'el entorno de Iñigo Errejón dice esto'...», subrayaba la presentadora de 'Espejo Público' que zanjaba el asunto todavía sorprendida: «Que no lo quiera ni negar, ni siquiera, me llama la atención».