La protagonista de 'Y Dios creó a la mujer' y 'El desprecio' rodó medio centenar de películas, impuso un estilo de vestir simple y sensual, y forjó la leyenda de Saint-Tropez, en Francia, y de Buzios, en Brasil.
A mediados de los 1970, decidió abandonar el cine y dedicarse a otro combate, el de la defensa de los animales. En 1986, creó la Fundación Brigitte Bardot con ese propósito.
Polémicas declaraciones
En los últimos años, fueron controvertias sus declaraciones sobre política, migración o el mundo de la caza. Algunas le valieron condenas por difamación. «La libertad es ser uno mismo, incluso cuando incomoda», escribió en el epílogo de un libro titulado «Mon BBcédaire», publicado en Francia en octubre.
En el libro también aseguraba que su país se ha vuelto «sombrío, triste, sumiso, enfermo, dañado, arrasado, ordinario, vulgar...».
La derecha es el «único remedio urgentísimo para la agonía» de Francia, añadía la artista, quien reivindicó su cercanía a la ultraderechista Marine Le Pen.
Bardot vivía en los últimos años en el sur de Francia, entre su famosa residencia de «La Madrague» y una segunda casa escondida en la vegetación, «La Garrigue», que alberga animales y una capilla privada.
En una entrevista el pasado mes de mayo a la cadena francesa BFMTV, confesó que anhelaba «la paz, la naturaleza». «Ahora vivo como una granjera con mis ovejas, mis cabras, mis cerdos, mi burrito y mi poni, todos mis perros, mis gatos», declaró la actriz, que dijo no tener «ni móvil ni ordenador».
Según la prensa regional, Brigitte Bardot fue hospitalizada el pasado 28 de septiembre, y sufrió «una hospitalización quirúrgica importante, para combatir una enfermedad grave».
Bardot es un icono nacional comparable al general de Gaulle o la parisina Torre Eiffel. Su vida, «milagros», aventuras amorosas y compromisos ha influido de manera significativa en la vida pública francesa desde hace varias décadas.