El apagón nuclear ha causado, además, una mayor dependencia del carbón, con un aumento de emisiones de CO₂ que dificulta enormemente el cumplimiento de los objetivos climáticos. Sobran, por tanto, los argumentos para el nuevo gobierno alemán, liderado por el canciller Friedrich Merz, que ha reabierto el debate sobre la energía nuclear y está explorando la posibilidad de reactivar centrales cerradas o apostar por nuevas tecnologías como los reactores modulares pequeños (SMR).
Por el momento, ha paralizado el proceso de desmantelamiento de las centrales cerradas, mediante acuerdos con las empresas operadoras y está haciendo consultas sobre cómo podría realizarse la reactivación de los últimos reactores, según han confirmado esta semana en Viena fuentes del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), la agencia nuclear de la ONU, durante la reunión de invierno de su directiva.
La ministra de Economía, Katherina Reiche, ha explorado posibilidades en foros europeos sobre energía atómica y en junio de 2025 asistió como observadora al «Club de países europeos favorables a la energía nuclear», una reunión liderada por Francia. Este gesto marca un cambio de época, dado que Alemania había abandonado estos contactos desde 2011 y vuelve ahora a acercarse a los países pronucleares.
Pero los reactores nucleares no pueden apagarse y encenderse como si de un interruptor de la luz se tratase y el único precedente que puede servir como referencia es Japón. Tras el accidente de Fukushima, Japón desconectó todos sus reactores nucleares por motivos de seguridad y algunos de ellos fueron reactivados a partir de 2015, como Sendai 1 y 2, Ikata 3 y Ohi 3 y 4. Alemania ha encargado un estudio sobre costes y beneficios de reabrir plantas como Isar 2 o Neckarwestheim.
Confiar en el medio plazo
El presidente del OIEA, Rafael Mariano Grossi, confía en que Alemania vuelva a la energía nuclear a medio plazo. «Me dijo que el tema se está examinando muy seriamente», ha declarado sobre las conversaciones mantenidas con la ministra Reiche. Pero también ha señalado que las grandes centrales nucleares son demasiado caras en Alemania y que el enfoque principal está en la fabricación e instalación de reactores más pequeños, así como en la energía de fusión. «Creo que las veremos activamente de nuevo en los próximos años», adelantaba.
En el ámbito de la energía de fusión, el Gobierno alemán ya ha presentado un plan de acción. El objetivo de completar el primer reactor de fusión del mundo está anclado en el acuerdo de coalición entre conservadores y socialdemócratas.
En octubre, se anunció una inversión de hasta 5.000 millones de euros en un programa que prevé la participación exclusiva de empresas nacionales y la coordinación del Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio. Su objetivo estratégico es la construcción de plantas piloto industriales para 2030 y la primera planta comercial de fusión esta misma década. Entre los actores implicados hay startups alemanas como Proxima Fusion, Marvel Fusion y Focused Energy, directamente involucradas en el desarrollo de prototipos y en la captación de inversión privada.
Y respecto a los SMR, 'Small Modular Reactors', una nueva generación de reactores nucleares diseñados para ser más seguros, flexibles y económicos que las centrales tradicionales, son considerados por el equipo de Merz como «pieza clave para corregir un error estratégico».
El Ministerio de Economía ha encargado un informe al 'Bundesamt für die Sicherheit der nuklearen Entsorgung' (BASE) y al Instituto Fraunhofer de Sistemas Energéticos, en cooperación con expertos de la industria nuclear europea y en el que también participan consultoras energéticas privadas para evaluar la viabilidad económica y regulatoria.
El informe, cuyas conclusiones preliminares serán presentadas en primavera de 2026, analiza la integración de los SMR en el mix energético alemán como complemento a las renovables y servirá de base para decidir si Alemania se suma oficialmente a la European Industrial Alliance on SMRs.
El Gobierno en Berlín insiste en que no hay planes concretos para volver a depender de la energía nuclear por completo, pero da pasos hacia su recuperación controlada. El canciller Merz ha defendido públicamente la necesidad de reconsiderar la política energética y ha renunciado a la resistencia a la clasificación de la energía nuclear como sostenible por parte de Bruselas. El presidente regional de Baviera y líder del partido pequeño de la coalición, la Unión Socialcristiana (CSU), exige la construcción de «reactores más pequeños e inteligentes» para promover la recuperación económica y alega que no necesitan subvenciones, al contrario que las centrales eléctricas de gas y las renovables.