Está ubicado en la calle Santiago, en la esquina con Cardenal Cervantes, un punto estrátegico de una gran afluencia de público diario, una iniciativa realizada por los vecinos que han querido refrendar lo que significa esta corporación en este rincón de Sevilla desde hace más de sesenta años.
El azulejo lleva el anagrama: «Bienvenidos a la calle Santiago, aquí vive la Madre de Dios». Está rodeado por flores vegetales de color azul y el anagrama de la Virgen. En el Corral del Conde, afortunadamente, continúan viviendo sevillanos, también personas de fuera, pero todos acaban siendo devotos de la Virgen del Rocío, como así indicó el hermano mayor, Manuel del Cuvillo, a Pasión en Sevilla.
Cada Lunes Santo, estos vecinos se reúnen para ver a la cofradía de la Redención, hacen petaladas, como así ocurre en gran parte de la calle Santiago, el epicentro devocional de la hermandad.
Con este gesto estrenado antes del inicio del primer día del triduo de la Virgen del Rocío, queda sellada para siempre la vinculación histórica que hay con la hermandad desde sus inicios con la cale Santiago.