Pero los designios del Señor son inescrutables, y más para un místico como Laxe que cita a profetas y a poetas musulmanes en cada oportunidad. Y esos designios, decíamos, lo devolvieron a Francia, a la alfombra roja de la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes con aquella historia de niños pobres tratando de rodar una película.
Para Laxe, siempre ha sido un viaje de ida y vuelta, desde las películas íntimas, autorales, fuera de cualquier moda o circuito hasta la meca del cine de autor 'mainstream'. Siempre rodando en entornos salvajes, en la naturaleza, con historias arriesgadas. Un camino lleno de peligros, siguiendo la Parábola del Sirat, que, literalmente, para los seguidores del Islam es el camino estrecho y peligroso que todas las almas deben cruzar sobre el Infierno el Día del Juicio Final, descrito como más fino que un cabello y más afilado que una espada. Por ese camino transitó con 'Mimosas', otra metáfora del camino en la que una caravana debía transportar a un anciano y moribundo a través de las escarpadas cumbres del Atlas marroquí. O después, en 2019, con 'O que arde', donde el camino del pirómano protagonista es desde la cárcel hasta su casa y sus instintos. Con todas, Laxe desfiló por las alfombras rojas de Cannes y de otros tantos festivales por todo el planeta, incluyendo galas de premios y esmóquin como los Goya. Y, así hasta 2025, donde llegó el momento de la Sección Oficial y de su mayor éxito hasta el momento: premio del Jurado de Cannes 2025.
Laxe y la carrera al Oscar
Porque ahora sí, ahora empieza el viaje de un cineasta en medio de un huracán de promoción que debe recorrer el mundo de entrevista en entrevista, de acto en acto, de posado en posado. Porque él, artista, ha pasado a ser una pieza de comunicación, un objeto de marketing para sus productoras y distribuidoras. Es el peso al que en esta vida de glamur se ganan los premios: con trabajo gris y mucho pico y pala para convencer a unos pocos votantes de los premios más importantes. Sí, importa una gran película ('Sirat' lo es); pero sobre todo importa una buena campaña de promoción para llegar al Oscar o a los Globos de Oro.
En Cannes, Neon compró 'Sirat' para el mercado americano, la distribuidora que mejor ojo ha tenido en los últimos años para triunfar en los Oscar
Rosa Belmonte definía el domingo pasado a Laxe como «un Pocahontas con ínfulas de 'filmmaker'». Con ínfulas o sin ellas, lo cierto es que Laxe ha hecho una película radical en todas sus acepciones, y ha conseguido que sea la película de la que más se ha hablado este año, una cinta, esta 'Sirat', que ya está compitiendo con las mejores de todo el planeta en los Globos de Oro (dos nominaciones, a mejor película internacional y mejor banda sonora) y que apunta a estar en los Oscar. Neon, la distribuidora americana que más Oscar internacionales ha ganado en los últimos años, compró 'Sirat' nada más verla en Cannes. Además, Laxe ha estado por Londres, Tokio, Nueva York y Los Ángeles, entre otros, buscando cada voto de los académicos. Haciendo promoción. Porque a veces el viaje del artista empieza en una idea revolucionaria, salvaje, innovadora para epatar y trascender al gran público... pero termina en un sarao de Hollywood convenciendo a un viejo votante para que apoye tu película y así, ahí sí, puedas recorrer el Sirat que es la alfombra roja.