«Hoy pierde la homofobia; hoy gana la libertad». La alcaldesa de Torremolinos, Margarita del Cid, celebraba de esta forma la detención este jueves del empresario que promovió la celebración de una fiesta en la que estaban prohibidas «las chanclas, las peleas, las drogas, las gorras y los maricones». Su impulsor, un marroquí de 38 años, ha declarado ante la Policía y ha sido puesto posteriormente en libertad con cargos por delitos de incitación al odio, tras la investigación iniciada de oficio pero a la que también se sumó la denuncia presentada por la alcaldesa. El delegado del Gobierno en Andalucía ha informado al respecto que se ha dictado orden de expulsión que deberá ratificar un juez.
Margarita Del Cid (PP) había sido avisada por un ciudadano de que circulaban en las redes sociales unos carteles promocionales de una fiesta con comentarios homófobos. La alcaldesa no dudó en hacer públicos los hechos y denunciarlos ante la Policía Nacional. El promotor del evento, lejos de amilanarse o de pedir perdón, respondió a la demanda con insultos contra la edil y expresiones de mayor gravedad, afirmando que la homosexualidad era una enfermedad y que no quería a «personas enfermas» en sus locales. La fiesta se iba a celebrar, este sábado 18 de enero, en un establecimiento que habitualmente está cerrado y que había sido supuestamente alquilado para el evento, si bien al Ayuntamiento no le consta que se hubiera pedido la licencia preceptiva.
La reacción de Margarita del Cid fue inmediata y expeditiva. Quienes la conocen a ella y conocen esta ciudad de la Costa del Sol entienden que la respuesta no podía ser otra: Torremolinos se reivindica desde hace más de 60 años como un destino amable para el turismo de LGTBIQ+, incluso cuando la diversidad sexual no sólo era un tabú social sino que estaba legalmente perseguida. El franquismo hizo durante un tiempo la vista gorda con la moral relajada de este enclave de la Costa del Sol porque, de alguna forma, se convirtió en escaparate internacional de un aperturismo del régimen que era más propagandístico que real.
La nómina de actores, cantantes y artistas de todo pelaje que pisaron Torremolinos y disfrutaron de su ambiente permisivo y disoluto de aquellos años es interminable, como se puede comprobar repasando las fotos de la época que un movimiento ciudadano nostálgico ha recopilado en la web Torremolinos Chic. Quizá una de las visitas más celebradas y retratadas por los cronistas de entonces (y de ahora) fuera la que, en 1963, realizó John Lennon, que pasó dos semanas en la ciudad de la mano del productor Brian Epstein. El músico relató en sus memorias este episodio en el que algunos quisieron ver una suerte de aventura homosexual del miembro de Los Beatles, aunque él lo negó.
«Era un espectáculo ver a los gays ingleses bajar las escaleras del cementerio, camino de la playa, con enormes pamelas de fieltro negro y grandes bolsos de cuero. Por las tardes corrían las botellas de champagne. (...) Las redadas policiales a principios de los años 70 acabaron con esa tolerancia», se puede leer en la web Torremolinos Chic, de la que son autores José Luis Cabrera y Lutz Petry.
La ciudad presume hoy de haber acogido el primer bar gay de España, el Tony's, y de que su espíritu liberal y jaranero, que atraía a gente divertida de todo el mundo, sobrevivió incluso a los años de la represión.
En la dos últimas décadas, Torremolinos ha recuperado y se ha promocionado en el exterior con esa vitola de entorno amigable para la diversidad sexual. Hay entre 15 y 20 eventos al año enfocados al público LGTBIQ+. Y, aunque no ha resultado finalmente elegida para celebrar el Europride de 2027 (la ciudad designada ha sido Turín, en Italia), su ayuntamiento sigue elevando cada año la apuesta para no perder un nicho de mercado muy rentable. Si el turista medio se deja en la ciudad en torno a los 120 euros al día, el turista gay eleva esa cifra hasta los 180 euros. Sólo la celebración del Orgullo generó cerca de 90 millones de euros en su última edición.
Con 70.000 habitantes censados, Torremolinos ha encontrado en la agenda LGTBIQ+ un añadido a sus atractivos como destino tradicional de sol y playa, una manera de desestacionalizar la demanda y, sobre todo, una seña de identidad a la que no piensa renunciar ante ciertas tendencias reaccionarias.
La alcaldesa agradecía este jueves la «eficacia» con la que ha actuado la Policía Nacional, que detuvo al empresario el pasado martes 14 de enero. «Lo dijimos desde un principio: Torremolinos no iba a albergar esa fiesta e íbamos a llegar hasta las últimas consecuencias», afirmó Del Cid, quien reconoció que, en las primeras horas, sintió «desasosiego» ante la «impunidad» con la que se creyeron podían actuar los promotores del evento.
La Junta de Andalucía también ha iniciado actuaciones para abrir un expediente sancionador, por infracción a los derechos de las personas LGTBI contra los responsables de la fiesta. Según anunció el Gobierno andaluz, la intervención se llevará a cabo al amparo de la Ley 8/2017 de 28 de diciembre, para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares.