No hace unos días leí el último número de la revista 'Cuaderno' del Centro de estudios, formación y análisis social CEU-CEFAS que lleva por título 'El retorno de lo sagrado'. El filósofo Juan Arana recuerda que el psicólogo social Jonathan Haidt, de la Universidad de Virginia, en su 'Psicología moral e incomprensión de la religión' afirma que «quisiera dejar claro algo que debería hacer reflexionar a los contractualistas: hace tiempo que los sondeos muestran que, en Estados Unidos, los creyentes en una religión son más felices, más sanos, más longevos, y más generosos entre sí y para la caridad que las persona laicas. La mayor parte de estos efectos también se han documentado en Europa. Si uno opina que la moral tiene que ver con la felicidad y el sufrimiento, entonces creo que está obligado a examinar con más atención la forma en que viven realmente las personas religiosas».
En un mundo secularizado existe el riesgo de una estetización de la experiencia religiosa. Quizá ahora haya héroes, pero no mártires; secretos, pero misterios. Hoy el Papa León XIV canonizará en Roma a dos jóvenes, influencer de Dios, Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati. Por algo será.