A simple vista, el edificio Viapol de Sevilla representa la modernidad administrativa, situado en la avenida Ramón y Cajal, junto al histórico barrio de San Bernardo, su fachada de vidrio y acero nada deja entrever del misterio que, según múltiples testigos, habita en su interior.
Viapol alberga juzgados de primera instancia, el Registro Civil y numerosas oficinas públicas y privadas. Pero más allá de la legalidad y el ruido de expedientes, algo mucho más inquietante parece manifestarse desde hace años entre sus muros: una presencia que ni los jueces ni los funcionarios se atreven ya a negar del todo.
Vigilancia entre tinieblas
«Yo no creo en fantasmas. O no creía, hasta que empecé a trabajar aquí.» Con voz baja y temblor contenido, nos dice un vigilante de seguridad en Viapol, relata una experiencia que aún lo deja sin palabras.
«Fue en noviembre de 2022. Eran casi las tres de la madrugada. En el monitor vi una figura oscura cruzar desde la sala 3 hacia el pasillo. Pensé que alguien se había quedado encerrado. Subí con mi compañero y revisamos la planta. Todo estaba cerrado. Las puertas selladas con llave, ni rastro de nadie... pero al llegar al pasillo donde lo vimos, hacían un frío antinatural, como si el aire pesara. Y lo más raro: olía a cera derretida, como en las iglesias».
«Esa sombra... se mueve con una calma que da miedo. La hemos visto en los ascensores, en las salas vacías. Siempre sola. Siempre a horas en que no debería haber nadie» dice el testigo.
Ecos en la planta cuarta
Los fenómenos parecen concentrarse especialmente en la cuarta planta del edificio. Allí trabaja una funcionaria, su testimonio es escalofriante: «Estaba ordenando expedientes a última hora, cuando todos se habían ido. De pronto, escuché pasos detrás de mí. No lentos, sino firmes. Me giré y no había nadie. Me asomé al pasillo, vacío. Pero los pasos seguían, como si caminaran alrededor de mi despacho. Llamé a seguridad. Cuando llegaron, se fue el ruido... pero también se apagaron todas las luces de esa ala del edificio durante unos segundos. Y volvió el frío.»
Añade que, desde ese día, evita quedarse sola. «Esto no es sugestión. Es algo que está aquí. Y no le gusta que lo interrumpan.»
Ascensores malditos
Otro de los puntos calientes del edificio son los ascensores. El personal de limpieza, que trabaja en turnos nocturnos, ha presenciado episodios repetidos.
«Tienen comportamiento inteligente», asegura una persona de limpieza. «Una noche estábamos limpiando en la planta 1. Ningún ascensor estaba en uso. De repente, el del ala este se abrió solo, bajó hasta el sótano, volvió a subir, y se detuvo en la cuarta planta. No había nadie dentro. Pero antes de cerrarse, se escuchó un golpe seco... como si alguien hubiera caído dentro».
(Estos hechos se han repetido en 2024 y 2025 de los que, incluso, con sonidos extraños, tengo grabaciones de video).
Esta persona afirma que desde entonces, evita el ascensor del ala este. «Muchas compañeras de han dado ataques de ansiedad. Uno de ellos juraba que una noche vio a una mujer dentro del ascensor de espaldas, pero cuando fue a advertirle que el edificio estaba cerrado, no había nadie».
Uno de los testimonios más espeluznantes es vivido por una abogada que acude frecuentemente al edificio por trabajo.
«Entré en la sala de espera del juzgado. Era temprano, sobre las ocho. No había nadie. Me senté a revisar unos papeles cuando sentí una mirada. Levanté la vista y vi, reflejado en el cristal de enfrente, a un hombre sin rostro. Llevaba chaqueta, camisa, era como una figura antigua, pero sin cara. Me giré en seco, y estaba sola. Vomité de la impresión».
«¿Cómo lo explicas? ¿Cómo lo justificas ante compañeros? Pero desde entonces, cada vez que voy, me santiguo antes de entrar» concluía.
Silencio institucional
Aunque los rumores corren de boca en boca no se ha dicho nada de forma oficial sobre los hechos. Consultados para este reportaje sólo me indican: «Todo funciona correctamente». Pero los testimonios se acumulan.
Incluso técnicos de climatización han informado anomalías térmicas inexplicables. «Temperaturas de 6 grados en zonas sin refrigeración activa», comentaba uno de ellos bajo condición de anonimato. «Y lo más raro: zonas que cambian de temperatura drásticamente en cuestión de segundos.»
Algunos investigadores del misterio plantean que el edificio Viapol podría estar construido sobre antiguos terrenos con carga histórica. Otros apuntan a la actividad judicial como detonante de energías residuales intensas. Lo cierto es que, desde hace años, el edificio parece estar habitado por algo más que funcionarios y abogados.
«Hay una justicia que se firma en papel, y otra que permanece, en silencio, pidiendo ser escuchada», dice el investigador sevillano José Luis García. «Y Viapol es hoy un tribunal donde también comparecen las almas».
Mientras tanto, el edificio sigue funcionando, con sus luces, sus pasillos y su orden inflexible... y con un eco invisible que parece decir que no todos los juicios se celebran con los vivos.
*Si has vivido alguna experiencia extraña no dudes en escribirnos y contárnosla a contacto@josemanuelgarciabautista.net
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