Los avisos sobre el presunto comportamiento inadecuado de Izquierdo no son nuevos. Es decir, no llegan ahora, en pleno empoderamiento de las víctimas. Pues fue el pasado mes de julio, tras la revelación de las denuncias contra Salazar, cuando las mujeres de Ferraz hablaron por primera vez sobre su actitud con ellas. Aunque son varias las personas que trabajan en la sede federal de Ferraz 70 que sacaban su nombre a relucir a menudo, y no para bien, hay dos casos concretos que lo sufrieron en primera persona.
Se trata de dos dirigentes elegidas también por Sánchez para formar parte de la Ejecutiva Federal en etapas anteriores. La primera de las supuestas víctimas, que se quejó en reiteradas ocasiones del «baboseo» de su compañero, fue cesada de la dirección por las presiones contra el sector feminista clásico. La otra sigue hoy en el cargo y con más poder otorgado por parte del secretario general tras los últimos procesos congresuales. También se produjeron quejas en el ámbito de Castilla y León.
Protegido de Cerdán y Ferraz
Durante la configuración de las listas electorales para las elecciones del año 2023, el entonces secretario provincial de Valladolid y hoy ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, decidió dejar fuera de las listas al ya dimitido Javier Izquierdo. El exalcalde de Valladolid, que justo acababa de ganar los comicios en la ciudad pero se quedó sin poder gobernar por un pacto entre PP y Vox, prescindió de su compañero pese a formar parte de la Ejecutiva Federal por motivos internos, en ningún caso, según el entorno del ministro, por tener conocimiento de ese presunto comportamiento irregular con las mujeres.
Pero al llegar las listas a Ferraz 70, donde se acaban validando las candidaturas, el entonces secretario de Organización del PSOE y hoy presunto cabecilla de una organización criminal, Santos Cerdán, decidió modificar la propuesta que había hecho la província de Valladolid con el aval de sus afiliados para incluir en las listas al Senado a Javier Izquierdo como número uno.