Con estos antecedentes, en 1975 -hace cincuenta años- se estrenaba en el Majestic Theatre de Nueva York 'The Wiz', una nueva reinterpretación de 'El maravilloso mago de Oz', la novela de L. Frank Baum, cuya adaptación más célebre es la película 'El mago de Oz', que dirigió Victor Fleming y protagonizó Judy Garland. La particularidad de este musical es que todos sus intérpretes eran afroamericanos, que la mítica tierra de Oz aparece con un enfoque urbano y contemporáneo, y que la música agrupa estilos como soul, R&B, gospel o funk, muy ligados a la cultura negra de Estados Unidos (el autor de la música y las letras, Charlie Smalls, era de raza negra, pero el autor del libreto, William F. Brown, era blanco).
En un año de grandes novedades en Broadway -ese mismo 1975 se estrenarían 'A Chorus Line' o 'Chicago'-, 'The Wiz' causó sensación; la frescura, novedad y energía de su música y el tratamiento de su argumento, que se convirtió en una potente y festiva reafirmación de la cultura afroamericana. El musical, que atrajo a Broadway a un público más joven y diverso del habitual, logró siete premios Tony, entre ellos el de mejor musical, mejor partitura, mejor diseño de vestuario y mejor coreografía. También fueron premiados su director, Geoffrey Holder, y dos de sus protagonistas, Ted Ross (que interpretaba al león cobarde) y Dee Dee Bridgewater (Glinda). El reparto de la noche de estreno lo completaban Stepanie Mills (Dorothy), Hinton Battle (Espantapájaros), Tiger Haynes (Hombre de hojalata) y Andre De Shields (Mago).
La obra permaneció en cartel cuatro años, concretamente hasta el 28 de enero de 1979. Se ofrecieron 1162 representaciones, que vieron más de dos millones de espectadores, a pesar de sus titubeantes comienzos. Todo cambió después de una hábil campaña publicitaria que tocó el corazón de la comunidad negra neoyorquina. De hecho, abrió los ojos de los productores hacia este colectivo, al que no se había atendido hasta entonces en Broadway, y facilitó que en los años posteriores se estrenaran musicales como 'Dreamgirls' (1981) o 'Bring in 'da Noise, Bring in 'da Funk' (1995).
La popularidad del musical hacía inevitable una versión cinematográfica, que llegó tres años más tarde y en la que Universal tiró la casa por la ventana, con un presupuesto de 24 millones de dólares, altísimo en aquella época. Joel Schumacher adaptó el guion y trasladó la acción a la ciudad de Nueva York; Sidney Lumet dirigió el filme; Quincy Jones hizo los arreglos de la partitura y fue el supervisor musical. El influyente sello discográfico Motown Records participó activamente en el proyecto e impuso a una de sus estrellas de entonces, Diana Ross (muy alejada de la edad de la protagonista), para encarnar a Dorothy. La película -que no tuvo el éxito esperado- contó con otra joven estrella: Michael Jackson, que por aquella época empezaba su carrera en solitario lejos de sus hermanos. 'The Wiz' significaría el comienzo de su imprescindible y fructífera colaboración con Quincy Jones.