Santa Marta y el convento de la Encarnación, más allá de los 'recortes' y las vistas a la Giralda

La talla que ilustra este reportaje se encuentra en el ático del altar mayor del templo y es una imagen a la que los hosteleros le dieron culto a mediados de los años 40 antes de que la cofradía del Lunes Santo se fundara. Además, todo aquel que entra en la iglesia que está a pocos metros de la Puerta de los Palos, puede detenerse en la representación principal del retablo que es la Virgen María con San Gabriel durante la Anunciación, así como a los Santos Juanes en los laterales.

Este conjunto forma parte de un altar modificado que realizó inicialmente Francisco Dionisio de Ribas en los años 70 del siglo XVII pero que luego tuvo problemas y actuó Fernando de Barahona. Santa Marta es una pequeña imagen que no destaca en el mismo pero es la titular del antiguo hospital que había y a la que llegaron las monjas agustinas tras el derribo de su cenobio donde está en la actualidad la plaza de la Encarnación.

La talla se representa con los atributos habituales, el acetre e hisopo, y preside un espacio que fue primitivamente una mezquita islámica, llamada 'de los Osos', parte de cuyos restos mudéjares se ven en la plaza Virgen de los Reyes y se contemplan en el exterior, en el callejón que lleva a la placita de Santa Marta y en el interior de la iglesia, sobre todo en la cúpula del presbiterio.

El retablo mayor del convento de la Encarnación con Santa Marta en el ático, el grupo de la Encarnación en la parte central y los Santos Juanes a los lados abc

El hospital de Santa Marta dio durante más de cinco siglos alimento y hospicio a los pobres y necesitados de Sevilla. Dependía como obra asistencial del Cabildo Catedral hasta que desapareció en el siglo XIX. Como se ha comentado anteriormente, la agustinas llegaron en esa centuria y en el edificio se depositaban y velaban los cuerpos de los canónigos fallecidos.

Otros detalles de esta iglesia es el Calvario del siglo XVII que se encuentra enfrente a la puerta principal con un crucificado y unas tallas completas de la Virgen María, María Magdalena y San Juan Evangelista. Además, las hermanas agustinas poseen en el interior del coro un grupo escultórico de la Adoración de los Pastores en una vitrina, además de otras imágenes de gran valía debido a su antigüedad.

Este pequeño templo aloja cada año para su novena a la Pura y Limpia del Postigo y la Virgen de la Piedad del Baratillo también estuvo una noche junto con sus camareras honorarias, las monjas agustinas, antes de la coronación canónica de la imagen.