Dentro del árbol aparecería poco después la imagen. La original se encontró rota y así lo afirmaba la viuda de Gonzalo en su testamento. La actual, de barro policromado y 51 centímetros de altura, se atribuye al círculo del escultor Lorenzo Mercadante, en la segunda mitad del siglo XV. En el mismo XV se alzaron el santuario para albergar la talla y un pocito para proteger la fuente.
Sin embargo, la devoción a la Fuensanta tardó en convertirse en la principal de los cordobeses, siempre tan rodeados de advocaciones marianas. La de Villaviciosa, llegada al pueblo que dio nombre en el siglo XIV, tuvo más auge al principio. Se trata de una pequeña talla de madera que en 1577 fue forrada de plata por orden del obispo Fresneda.
En el XVI ya gozaba de sólida devoción, promovida por el Cabildo de la Catedral de Córdoba y por el Ayuntamiento, que no dudaban en traerla a la ciudad en épocas de calamidades como sequías y epidemias. Fue traída y devuelta desde su ermita en la sierra a la capital, entre 1529 y 1698, hasta en 22 ocasiones. Tanto era el fervor que hacia 1530 se hizo una copia que quedó en la parroquia de San Lorenzo para que, en las largas ausencias de la original, los fieles pudieran rendirle culto.
En el XVII la devoción a Villaviciosa estaba tan arraigada que en 1698 el Cabildo decidió entronizarla definitivamente en la vieja capilla mayor de la catedral cordobesa, conocida desde entonces como capilla de Villaviciosa. El fervor hacia la Virgen de Villaviciosa fue muy pujante, pero quizás el que estuviese en la Catedral hizo que durante el XIX su tirón devocional fuese dejando paso al de la Fuensanta, con cuya devoción iba pareja.
Seguramente tuvo más «gancho» popular peregrinar hacia el santuario y el pocito en las huertas del Guadalquivir, adornadas con leyendas de gran arraigo como la del caimán. Durante el XVIII hay documentos que citan a la Fuensanta como compatrona y ya en 1813 uno que la titula patrona, aunque sabemos que el Cabildo intentó declarar patrona a Linares en 1866.
En 1987 las hermandades de Córdoba designaron a la Fuensanta su patrona y promovieron su coronación canónica en 1994, momento en que la Iglesia la reconoció oficialmente como tal. Hoy es el día de ambas. Con su sencillez, la Fuensanta espera la visita de los cordobeses en su santuario, mientras Villaviciosa tiene el lujo de presidir el altar mayor de la Catedral, en el corazón de Córdoba.