-¿Hasta cuándo está garantizada la carga de trabajo?
-Tenemos un plan industrial a cinco años, así que hasta 2030 creo que vamos a estar tranquilos, pero pienso en el futuro y en seguir atrayendo negocios, porque además de todos los programas de mantenimiento y reparación que estamos firmando con el Ejército Español, tenemos en cartera la modernización del 'Pizarro'. Calculo que eso será antes de que termine el año. Todo eso alimentará nuestra carga de trabajo y dará ese futuro que yo le prometí a los trabajadores. Además, seguimos desarrollando nuevas capacidades. Aquí hay un centro tecnológico en el que fabricamos toda la arquitectura electrónica (el cableado y las cajas electrónicas) de nuestros productos. Aunque el vehículo se monte en Asturias, en Alemania o en Suiza, la arquitectura electrónica se hace aquí. Nosotros la exportamos y la entregamos a nuestras líneas de montaje.
Proyectos de futuro
«La cercanía de una hora y media con la Base Logística del Ejército va a ser una oportunidad para nuestra fábrica»
-¿Eso ha venido con la reestructuración o ya se hacía antes?
-Nosotros siempre hemos hecho la arquitectura electrónica porque nos da una autonomía desde el punto de vista del prototipo. Te da autonomía y flexibilidad a la hora de la instalación de los equipos. Tenga en cuenta que todos los prototipos que se diseñan en Madrid y se montan en Asturias terminan de 'cocinarse' en Sevilla. Nuestro taller de electrónica sirve a toda la unidad de negocio de General Dinamics en Europa y tiene, además, capacidades para la reparación de cables, de cajas de transmisión. Otro de nuestro talleres hace integración de motores y transmisiones.
-El último hito ha sido el ensamblaje del obús propulsado. ¿Qué novedades tiene?
-Ese ha sido un proyecto realmente bueno. Todavía no me creo que se haya concluido con tanta rapidez y con tan buenos resultados. Con el reciente conflicto de Ucrania se han identificado una serie de necesidades, la primera es la importancia del uso de drones, pero también de nuevos vehículos que protejan a los tripulantes. Por eso surgió el proyecto Némesis, que es un vehículo sobre orugas de autos cruzados que permite mucha movilidad y más seguridad a los ocupantes. Tiene capacidad apra tres personas y da una mayor flexibilidad en el despliegue. Este obús autopropulsado lleva un sistema de artillería de 35 disparos recargados. Eso permite que se haga un disparo y rápidamente se vuelva a la retaguardia. Su desarrollo ha sido muy fluido, recibimos el chasis en marzo y en mayo ya estaba ensamblado. Por eso pudimos presentarlo en Feindef esta primavera y ha sido todo un éxito.
-¿Qué puede suponer para el sector de defensa andaluz esta nueva etapa?
-Pues es un momento ilusionante. Sobre todo espero que sirva para llevar a cabo una reconversión del sector industrial. Nosotros ya estamos en ello. Hace unos días nos reunimos con un fabricante de faros de Martos (Jaén) y vimos qué posibilidades había de colaborar. También lo hacemos con muchas empresas de Córdoba con el impulso de la Base Logística del Ejército. Eso va a ser una revolución cuando esté en funcionamiento.