Los investigados aportan documentación con «instrucciones» de Mir, a «un hombre de su absoluta confianza», Jordi Segarra, reza el escrito consultado por este diario. Unas voluntades en las que diferencian, por un lado, los bienes de Mir, que hizo fortuna con Derivados Forestales, del «caudal relicto del matrimonio Mir-Pamias», -este último el que, según ellos, debían ir a parar a la fundación- apuntan y justifican que ese es el «error de base en la hipótesis acusatoria policial que hace suyo» la Fiscalía.
Tras el fallecimiento de Mir en marzo de 2017 dejó su herencia a su esposa, Nuria Pamias y, cuando esta falleció, el dinero, más de 15 millones de euros, pasó a la Fundación Cellex. «Al margen de estos bienes, en la investigación se insiste en la existencia de otros distintos no inventariados que deberás formar parte de la herencia», recuerda el recurso, que indica: «La realidad es que todo el resto de bienes es patrimonio separado».
Entre este, por ejemplo, joyas, una extensa pinacoteca o un barco de 36 metros de eslora, Danae. Las supuesta irregularidades las destapó quien fuera mano derecha de Mir, Àngel Surroca, quien administró la compañía que le generó grandes beneficios, Derivados Forestales. Lo hizo en marzo del año pasado, cuando advirtió al Departamento de Justicia de la Generalitat sobre la supuesta descapitalización que ahora niegan los tres investigados.