Damián Castaño, de drama en drama: reaparece con una cornada reciente y es cogido por un miura en Santander

Aun así, tiño de arrestos desde el vibrante saludo a la verónica de Castaño al cornicorto tercero, que empujó en el peto, pero en el siguiente se fue de najas. Cojeaba ostensiblemente cuando se marchó a los medios para conceder distancia al miura, que arrancaba con todo, con brío. Mucha generosidad por parte del torero, aunque a Granujito le hubiese venido mejor un arranque más poderoso. Eso sí, tremenda emotividad desde la primera tanda, con un toro que se revolvía muy rápido y no lo perdonó en la siguiente, cogiéndolo por la chaquetilla, a la altura del pecho. Colgando de la chaquetilla quedó, con un boquete en la parte posterior de la taleguilla, a la altura de la cornada en Francia. Y si por un lado cazaba moscas por el otro hasta mosquitos. Sin la chaquetilla y sin las condiciones necesarias para estar delante de un toro –justo le tocó el de más picante–, era complicadísimo darle matarile a Granujito. A la segunda lo cazó y creció una petición de más voces que pañuelos, pero el palco tuvo la sensibilidad de premiar su épico esfuerzo con una oreja. Lloraba Damián, emocionado y dolorido, dolorido y emocionado.

No arrancó bien la tarde con Jabaíto, altote, agalgado e inválido. Triste imagen de uno de Zahariche postrado en el ruedo, que habían estado acondicionando durante la madrugada. De más aparente presencia era Jarito, el previsto en cuarto lugar, aunque tampoco le sobraba el fuelle. Chochón el trote, que no precisaba de mucha carrera en banderillas. Anda que le iba a ganar la acción a un portento físico como Escribano, que gustó en el violín al quiebro. Se miraba ya entonces la gente le reloj: media hora después del paseíllo, aún no había arrancado la primera faena de muleta. Brindó el de Gerena al público y se paseó para oxigenarlo. «Empieza cuando quieras, no tengas prisa», le dijeron con mucha guasa. Suavemente le echó las telas, porque al mínimo tirón el noble miura se desmoronaba. Templadísimos naturales, con Escribano gustándole.Ninguna maldad tenía en sus asas el de la A, con una embestida tan dormida, tan mexicana por momentos. Pero aquello, que fue para disfrute del torero, no transmitía en los tendidos, que le pidieron abreviar. Muy profesional su labor.

Una bonita estampa lucía el segundo, Alcusito. con mayor viveza. Quiso Galván que lo dieran en el caballo y hasta lo puso en la distancia larga para un nuevo puyazo, lo que enfadó al personal. Rectificó entonces el gaditano pidiendo el cambio. Un mal rato pasó la cuadrilla con los palos. Se lo llevó Galván a los terrenos del 6, donde la arena permanecía en mejor estado. Sin apreturas, pero con un corte estético maravilloso, se gustó por el derecho, el mejor pitón, que por el otro había que sacárselo hacia fuerita. Tiempo le concedió hasta trajinar otra serie a izquierdas, con el miura venciéndose. Cinco molinetes pusieron el broche a la medida obra, en la que no cuajó la petición: una ovación se llevó, como el toro.

  • Coso de Cuatro Caminos. Martes, 22 de julio de 2025. Cuarta corrida.
  • Manuel Escribano, de
  • David Galván, de
  • Damián Castaño, de
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