«Nos preocupa porque el número de reyertas y peleas en esa y otras discotecas ha aumentado en los últimos meses», admitió, algo que relacionan directamente con el tráfico de estupefacientes. «Los vecinos están preocupados y yo también», afirma Linaje, que relata que esa zona es también residencial y «muy popular».
«Todos los vecinos se conocían entre sí, había percepción de barrio y eso ahora mismo está en riesgo por estas incidencias», lamenta, para añadir que ha habido también «algún incidente muy aislado» en relación a «ajustes de cuentas precisamente por drogas», y que esto «ha desatado la alarma».
Ante ello, hace un llamamiento a la calma y refiere que ya se han tomado medidas de refuerzo policial, así como de adquisición y formación en el uso de pistolas eléctricas (tipo Taser). Además, el edil espera que el pleno apruebe pronto una ampliación de la plantilla de Policía Local, y el equipo de Gobierno considera que «la presencia de Policía Nacional debería incrementarse», de modo que ha hecho una petición formal al Ministerio.
No obstante, el alcalde realzó la actual eficiencia y coordinación de ambos cuerpos, así como el trabajo de la Guardia Civil. En este último episodio, diez municipales se habrían desplegado «en entre tres y cinco minutos» poniendo freno a la refriega.
Tras las alusiones del exvicepresidente de la Junta, Juan García Gallardo -que cargó contra la inmigración ilegal en redes a raíz de la pelea- y con el marco de los disturbios de los últimos días en Torre Pacheco (Murcia), Linaje consideró que «lo fácil es culpabilizar a los inmigrantes». En casos como el de Aranda «algo no está funcionando», pero no se puede «mirar para otro lado» ni «tomar la parte por el todo», opinó. «Ante comportamientos así no se puede ir contra todo un colectivo, la nacionalidad es sólo un parámetro, como el color de ojos o la profesión», alegó.