Pamplona, la ciudad donde el estruendo es religión, se rindió a José Antonio, la pureza del toreo, el toreo clásico. Y cuando uno logra estremecer al público más ruidoso todo está dicho y 'arrematao' con estocadas de rectitud y orden. Lo que le faltó al gracioso de la solanera que arrojó un cubito de hielo con todas sus ansias al sevillano durante la vuelta al ruedo.
La peineta de Morante ya es meme, anécdota y leyenda. Captada por un fotógrafo del 'Diario de Navarra', la imagen se ha viralizado entre la afición. «Te tiran a dar. Eso me parece una falta de respeto total. Porque nosotros estamos haciendo nuestro trabajo y a nadie le gusta que le agredan», ha comentado el matador al citado medio.
Muchos se arremolinaban junto al hotel La Perla para ver a Morante tras su salida a hombros. Y, al igual que sucedió en Madrid en el Wellington, el de La Puebla del Río tuvo que salir a saludar desde un balcón. Abajo le coreaban el hit del verano: «¡Jo-sé-An-to-nio-Mo-ran-te-de-la-Pue-bla!». La Plaza del Castillo tiene ya nuevo ritmo.
Decíamos que el fenómeno Morante inundó Pamplona con doble mérito por eso de arrancar los trofeos en los toros donde estadísticamente menos se puntúa. Pero no sólo: lo hizo en el feudo de Roca Rey, en el cartel estrella junto al peruano. Esperaban las peñas con júbilo a la máxima figura y ondearon las banderas de «¡Perú, Perú, Perú, Perú!», pero se salió hablando de Morante. Un fenómeno que barre este año con todo. Porque anda la temporada enmorantizada, ¿alguien la desenmorantizará? El desenmorantizador que la desenmorantice un genio será.