Según ha publicado este jueves el digital Diario de la Ribera y recoge Ep, la supuesta agresión ocurrió hace más de dos años. La joven, que denunció estos hechos a la Policía Nacional, asegura haber sido «víctima de violaciones y agresiones sexuales por parte de dos hombres durante un mes». Esos mismos varones, según la joven, la mantuvieron «retenida y drogada en su propio domicilio».
La mujer, tras la pandemia, contactó con la Iglesia Movimiento Misionero Mundial, que tenía una sede en Burgos capital. Para extender este grupo a la Ribera, la mujer cedió su vivienda como sede de esta fe y posteriormente se abrió una sede en un local de Aranda.
La mujer ha relatado en el digital arandino que una tarde le echaron algo en una bebida, y entre recuerdos borrosos, dice que la violaron. Así ha explicado que pagaba entre 200 y 300 euros al mes por pertenecer a ese movimiento.
Además ha añadido que le confesó al pastor de esa iglesia de Madrid su situación y que éste la conminó a no denunciar los hechos. Por último ha indicado que cuando dejó de pagar esas cantidades ese líder religioso le obligó a firmar una declaración negando los abusos, algo que no hizo.