El sueño de Alejandro Magno
En este rincón occidental turco de la costa del mar Egeo, Izmir propone un ambiente animado y cosmopolita en sus calles y bares del puerto a lo largo de un extenso bulevar que se ha convertido en el símbolo moderno de una urbe repleta de maravillas arquitectónicas, espacios culturales, barrios vibrantes y una animada cultura de cafés y restaurantes. Una característica que de alguna manera ya se vivía en el Ágora durante la época romana, pues este espacio público constituía un lugar de reunión o bazar para el pueblo siendo a la vez un centro administrativo, social, cultural y religioso.
Antes, Alejandro Magno ya había concebido la idea de restaurar esta ciudad griega con un ambicioso plan ordenando la construcción del castillo de Kadifekale y la muralla, según se dice, tras recibir instrucciones divinas durante un sueño. El rey macedonio eligió este lugar y el Ágora mantiene hoy ese halo de esplendor perdido con una imponente basílica rectangular de 161x29 metros, considerada la más grande conocida del período romano. En este espacio repleto de gatos 'okupas' se han desenterrado esculturas de hombres, mujeres y animales, así como figurillas y objetos de mármol, vidrio, metal y terracota y las estatuas de los dioses Hermes, Dionisio, Eros y Heracles.
El bazar
Desde el antiguo Ágora hasta la plaza Konak se extiende Kemeraltı, un bazar laberíntico que data del siglo XVII con sus tiendas, restaurantes, talleres artesanales, mezquitas -entre ellas la más antigua (Hisar), coronada por una gran cúpula- , cafeterías, jardines de té y sinagogas. La calle principal del bazar es Anafartalar y desde allí, los visitantes pueden perderse por sus callejuelas para descubrir valiosos tesoros, desde cerámica y especias hasta ropa, joyas o artesanías realizadas con lana y seda, como la que regenta Yalcin Ayarcioglu en Nellacollection, o simplemente para disfrutar de un café turco en la antigua posada Kızlarağası Han.
La apuesta cultural
Por toda la ciudad, Esmirna exhibe vestigios de las diversas civilizaciones que dejaron su huella, incluyendo los imperios helenístico y otomano, pero el nuevo referente de la cultura, el arte y la vida de la ciudad se halla en la Fábrica de Cultura y Artes de İzmir, una antigua manufactura de tabaco de finales del siglo XIX que despliega ahora 12 edificios con museos remodelados, bibliotecas para todos los públicos, talleres, galerías de arte, cafés y una zona recreativa para actividades al aire libre. Entre toda esa oferta es indispensable visitar el Museo Arqueológico y Etnográfico para admirar estatuas icónicas como la de Homero, impresionantes sarcófagos funerarios de Klazomenai, y exquisitas esculturas de mármol de Éfeso y Pérgamo.
Un guiño mexicano en el barrio de Karatas
Los viajeros más románticos prefieren acercarse al histórico elevador de la ciudad, construido en 1907 por el empresario hebreo Nesim Levi en el barrio judío. Su restaurante y su café ofrecen unas vistas espléndidas de la que fuera la cuna del poeta Homero. Para acceder a este ascensor gratuito se pasa por la Calle de Darío Moreno en el barrio de Karatas, dedicada a este políglota turco-judío, de madre mexicana, al que se considera uno de los más grandes artistas que vivieron en Esmirna. El cantautor, también famoso por su relación profesional con Brigitte Bardot en una Francia que le admiraba, residió en una de las antiguas casas de tradición ortodoxa en Anatolia en este corto pasaje, convertidas hoy en su mayoría en acogedores cafés y tiendas de regalos.
Después de este guiño exótico en Izmir es inevitable acercarse a la Torre del Reloj, construida para conmemorar el XV aniversario del ascenso al trono en 1876 del sultán Abdülhamid II. Este gran símbolo de la ciudad, de 25 metros de altura, exhibe cuatro plantas con una presencia de capitelesde estilo norteafricano y arcos de herradura que recuerdan a otras construcciones del norte de África y de Andalucía. Frente a la torre se levanta la pequeña mezquita Yali con azulejos verdes y azules que se ilumina en su interior con un solo candelabro.
Una ciudad clásica llamada Éfeso
A unos 80 km de Esmirna no hay que perder la oportunidad de visitar Éfeso, la ciudad clásica mejor conservada del Mediterráneo oriental. Esta antigua urbe, que constituyó el centro romano más importante de la costa turca, puede ser recorrida a través de sus calles con ruinas a ambos lados, entre las que se encuentran las casas de las clases más adineradas de la época con mosaicos y murales, aunque la gran joya del yacimiento es la Biblioteca de Celso con ocho enormes columnas.
En la actualidad, otra de las perlas de Éfeso, el Gran Teatro con capacidad para 25.000 personas, está en periodo de restauración para mejorar su estructura. De ahí que una buena alternativa es descubrir el Museo de Experiencia de Éfeso, gratuito con la entrada principal (40 euros), un museo digital que incorpora las últimas tecnologías para proporcionar una inmersión completa en el pasado de esta ciudad. El visitante puede contemplar cómo era el Templo de Artemisa, una de las siete maravillas antiguas del mundo, del que solo queda en pie una única columna.
Muy próximo a las ruinas, en la parte más alta de la montaña, se halla un santuario mariano, centro de peregrinación de cristianos y musulmanes, en el que se afirma que vivió la Virgen María en compañía de San Juan Bautista durante la recta final de su vida. La mayor parte de los fieles deja un deseo escrito en uno de los muros del recinto y prueba el agua milagrosa de un manantial del lugar.
Selçuk y Şirince
El viaje por estas tierras puede concluir en Selçuk con su castillo siempre presente, muy próximo a la tumba de San Juan Bautista, y con el interesante Museo Arqueológico de Éfeso que guarda una colección de 64.000 piezas. En el interior la maqueta del Templo de Artemisa ayuda a entender la grandeza de esta construcción solo unos metros antes de admirar las dos estatuas gigantes de Artemisa, la diosa madre de la fertilidad.
Izmir
- Cómo llegar: Pegasus (https://www.flypgs.com/es) y SunExpress (https://www.sunexpress.com/en-gb) proponen vuelos directos entre Madrid e Izmir y con escala en Estambul.
- Dónde dormir: Swissôtel Buyuk Efes Izmir (https://www.swissotel.es/hotels/izmir)
- Dónde comer: Aysa (Anafartalar Caddesi Abacıoğlu Hanı No:228 Z15).
- Información: Para más información, puedes visitar la web de la oficina de turismo (https://goturkiye.com/).
En el distrito de Selçuk, a 9 km del museo, espera otra sorpresa en un pequeño pueblo que parece un oasis por sus árboles frutales, olivos y viñas. Se trata de Şirince y destaca por sus casas históricas del siglo XIX que se escalonan en el pueblo. Las encontrarás en un laberinto de calles estrechas por donde deambulan los lugareños que siguen cultivando la tierra y criando ovejas. También elaboran mermeladas y vino con las frutas de sus huertos. La vida en el pueblo transcurre hoy como antaño salvo cuando llegan los miles de cruceristas que desembarcan en Kusadasi y llenan las terrazas y los miradores de sus restaurantes.