Según relatan los afectados, el tren que salía a las 7.52 horas se ha retrasado a las 8.50; mientras que la lanzadera que tenía prevista su salida a las 8.13 ha sido cancelada y los usuarios, reubicados a otro tren. La mayoría de los perjudicados son personas que se desplazan cada mañana a la capital hispalense para trabajar.
Los retrasos, cancelaciones y avería no son una novedad; antes del trágico descarrilamiento, el servicio ya había experimientado un significativo deterioro.
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