Miércoles de Ceniza: Sevilla inicia la Cuaresma con vía crucis y templos llenos

El Miércoles de Ceniza es una fecha marcada en rojo por los cofrades de Sevilla ante la llegada del tiempo esperado de una ciudad que vive en constante primavera, una tierra que aprovecha minuto a minuto todo lo que acontece con intensidad, de saber vivir el momento. Una jornada en la que el Cristo de las Cinco Llagas es uno de los grandes protagonistas, al ser el primero de los vía crucis de la Cuaresma, al que se ha sumado el del Cristo de la Humildad y Paciencia de la Cena por el interior de los Terceros.

Muchos cofrades acuden a su hermandad para imponerse la ceniza y, posteriormente, al vía crucis de la Trinidad, cita imprescindible para deleitarse con el crucificado, que por primera vez ha portado en este culto externo potencias y corona de espinas. Ha realizado un recorrido propio para este tipo de actos, visitando la casa natal de Santa Ángela de la Cruz, el beaterio de la Santísima Trinidad, las Siervas de María, el convento de Santa Paula, la iglesia del convento de Santa Isabel, la capilla de los Servitas y la parroquia de San Román.

Son lugares en los que se han rezado las estaciones del vía crucis que, debido al largo itinerario, ha discurrido a un ritmo más ágil de lo habitual para cumplir con el horario previsto. Un recorrido por calles recogidas, de gran belleza monumental, especialmente al paso por la plaza de Santa Isabel y en su entrada en este templo recién remozado, al que hacía tiempo que no accedía el Cristo de las Cinco Llagas. En su interior se contemplan tallas de gran factura, como el retablo mayor proyectado por Juan de Mesa, que alberga una dolorosa atribuida a Cristóbal Ramos, o el crucificado de la Misericordia, también de Juan de Mesa, situado en uno de los laterales del templo.

Mientras se celebraba este vía crucis, en los Terceros, con la Virgen del Subterráneo ya dispuesta para la celebración de sus cultos, en una iglesia que continúa con la restauración de su retablo mayor, la hermandad de la Cena realizaba el vía crucis interno del Cristo de la Humildad y Paciencia por el interior del templo y el propio compás de los Terceros, con una sobriedad exquisita.

El Señor iba recorriendo este entorno con una luz suave en la iglesia, iluminándose únicamente la parte alta del templo. Las estaciones se rezaban ante el nuevo vía crucis cerámico, cuyas escenas están basadas en grabados del pintor valenciano del siglo XIX José Camarón Meliá.

En torno de las diez de la noche finalizaba este culto, ofreciendo una bella estampa entre la Virgen del Subterráneo y el Cristo de la Humildad y Paciencia en el presbiterio de los Terceros, mientras algunos hermanos acudieron, ante la cercanía, a ver al Cristo de la Cinco Llagas de la Trinidad y otros a terminar de preparar los cultos de la dolorosa que concluirá con la función principal de instituto de la Cena.

Así empieza la Cuaresma en Sevilla, con la semana de mayor número de cultos de las hermandades en el año, con dos besamanos, el del Señor de la Presentación y el Cristo de las Tres Caídas de Triana, con olor a incienso en las calles, con capirotes colgando de las tiendas, con la vuelta de las tapas típicas de este tiempo en los bares, con el rito de la Ceniza. La ciudad, un año más, se adentra en los días más importantes del calendario.