-El triángulo que forman Sevilla, Cádiz y Huelva suele registrar mayor incidencia en algunos tipos de cáncer. ¿Cómo es la situación en este momento?
-Bueno, clásicamente el sur de España y, en concreto, Sevilla, Cádiz, Huelva, ha sido siempre un área de especial incidencia en cáncer de pulmón. También en 2018 tuvimos una alerta de mayor incidencia en mortalidad de cáncer colorrectal, pero a día de hoy la incidencia y la mortalidad del cáncer en nuestra comunidad es prácticamente la misma que la del resto del territorio nacional. Siempre hemos dicho que el Polo Químico de Huelva podría tener algún efecto, como los carcinógenos ambientales, pero a nivel poblacional estamos muy semejantes al territorio nacional.
-Ya ejercen más médicas que médicos en España y eso incluye también especialidades como oncología. ¿Se empieza a notar también esa superioridad en los puestos de responsabilidad?
La paradoja es que siguen siendo muchos más los catedráticos y los jefes de servicio que las catedráticas y jefas. Estamos en un en un cambio de organización muy profundo y con una innovación constante. Y los líderes tradicionales se están jubilando. En este momento estamos asistiendo a un recambio generacional importante pero nos enfrentamos no solamente a una brecha de género sino de responsabilidad. Antiguamente había una jefatura de servicio y todos la querían; ahora no. Hay más gente que prefiere estar tranquilo en su casa, o estar jugando al pádel. Entonces ahí tenemos un reto en el cual se tiene que gestionar el recambio generacional en salud nos interesa mucho asegurar ese recambio. Nos interesa mucho el liderazgo femenino y masculino, nos interesa mucho la equidad y que realmente todo el talento, el de hombres y mujeres, esté a disposición de la oncología y sepamos dar las herramientas para que ese liderazgo -que a lo mejor está más escondido en el caso de las mujeres- sea una herramienta para gestionar este recambio.
-¿Esta tendencia a evitar mayores responsabilidades es algo nuevo?
-Esto también se ve en la elección de las plazas MIR. Antes la oncología o o especialidades más difíciles, vamos a llamarlas así, exigían números más altos y ahora se cogen con números más bajos. Las nuevas generaciones a lo mejor demandan otro tipo de especialidades, no con menor exigencia científica, que todas la tienen, sino quizá con más fruto económico.
-¿Como medicina estética o dermatología?
-Eso es. Esas dos son las más elegidas. No sé si llamarlo crisis del compromiso o cambio generacional o de valores, pero sí que es cierto que que eso es un reto. Ahora nos vemos en la necesidad de estimular ese liderazgo, de dar herramientas para ese liderazgo que antes se asumía sin más y ahora uno tiene que estar muy formado para que le apetezca y sea capaz, sobre todo porque hacen falta oncólogos y líderes en oncología. No podemos ir a la deriva. Necesitamos liderazgos fuertes y visibles y necesitamos que sean de hombres y de mujeres.