El año pasado cerró con un total de 357.515 personas que pasaron por las salas del antiguo convento de La Merced, convirtiéndose en el cuarto mejor registro histórico, siendo el segundo museo más visitado de Andalucía tras el de la Alhambra, en Granada, y muy por encima de otros españoles de su misma clase, como el de Valencia o Bilbao. Pese al aumento de público -un 10% más con respecto a 2024-, llama la atención que se encuentre muy lejos de su récord, en 2017, aupado por el Año Murillo, y sobre todo, que estos datos no vayan en paralelo al crecimiento de otros monumentos de la ciudad, que alcanzó en 2025 los 8 millones de pernoctaciones y, a falta de datos oficiales, en torno a cinco millones de turistas. ¿Por qué no se produce ese empujón definitivo en la considerada segunda pinacoteca del país? ¿Qué le falta? ¿Existe suficiente promoción? ¿Conocen los sevillanos su propio patrimonio?
Evidentemente, la primera solución que plantean los expertos consultados por ABC es la de la ampliación, con la que casi triplicaría la superficie actual del museo -pasando de los 5.937 metros cuadrados a un total de 13.526 - y, sobre todo, dotándolo de servicios fundamentales como un salón de actos, talleres didácticos, tienda y cafetería. Además, permitiría agrandar la sala de exposiciones temporales y los talleres de restauración. «También necesita una buena librería», apunta el catedrático de Historia del Arte de la Complutens Benito Navarrete, que explica que la ansiada incorporación de una nueva sede es tan importante como el modelo de gestión del museo que dirige Valme Muñoz desde hace tres lustros. «Hay que crear una fundación en la que estén integrados el Ayuntamiento de Sevilla, los empresarios que quieran meter dinero (en Sevilla hay importantes empresas como Persan, La Caixa, Fundación Cajasol..), la Universidad de Sevilla, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Cultura. Habría que crear un traje a la medida del museo. No puede ser que el presupuesto del museo lo gestione la Junta, lo debe gestionar el propio museo. El Bellas Artes tiene que ser un organismo autónomo», esgrime el historiador del arte.
Miguel Zugaza
«Uno de los museos más hermosos de Europa debería tener un marco jurídico propio»
Director del Museo de Bellas Artes de Bilbao
En este sentido, el Museo de Bellas Artes de Bilbao constituye un excelente ejemplo. Su director, Miguel Zugaza, anda especialmente atareado estos días con la preparación de una nueva exposición y, a su vez, con los detalles de la ampliación del espacio según el proyecto de los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte. Se prevé esté inaugurado para su aniversario en octubre. La pinacoteca vasca está gestionada a través de un patronato en el que se integran representantes de las instituciones fundadoras -Ayuntamiento de Bilbao, Diputación Foral de Bizkaia y Gobierno Vasco- junto a otras personas físicas o jurídicas que, «por sus relevantes aportaciones o por su experto conocimiento científico o técnico sobre la actividad museística puedan favorecer la adecuada consecución del fin fundacional». Así como a las personas físicas o jurídicas que realicen contribuciones económicas, patrimoniales o científicas significativas a la fundación.
Zugaza entiende que «cada museo y cada ciudad es diferente», pero que se ha demostrado que un modelo que combina lo público y lo privado «funciona». En este sentido, apunta, el Museo Nacional del Prado -que él mismo dirigió entre 2002 y 2017- sirvió como motor del cambio al tiempo que reflexiona sobre que la adopción de estos sistemas de cogobernanza «es una cuestión de voluntad política». «Uno de los museos más hermosos de Europa, como lo es el de Sevilla, no puede tener esa dependencia cruzada entre el ámbito autonómico y el estatal. Deberían ponerse de acuerdo para crear un marco jurídico propio. Ha habido otros ensayos con éxito. El de Sevilla tiene la suficiente entidad como para tener un estatuto jurídico propio previo a la propia ampliación», resalta.
La ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, con una duración de alrededor de cuatro años, se debe, según Zugaza, a varios motivos. «El museo ha crecido desde el punto de vista de exposiciones y de actividades y eso va a generar un incremento del interés del público». En general, abunda, en todas las ciudades hay una expansión de los museos y el arte como reclamo turístico cultural. En su caso, el crecimiento del museo se cifra en 6.743 metros cuadrados de nueva construcción que, según el Plan Estratégico del mismo, permitirá duplicar el número de visitantes. A pesar de las obras, el espacio recibió en 2025 a 211.848 personas y se espera superar en próximos ejercicios la cifra de los 400.000. En Sevilla, y sin ampliación, el récord de visitantes está en 451.882 en el año 2017, seguido de los 431.647 de 2018.
En cualquier caso, en materia cultural, insisten los expertos consultados, no importa tanto el dato como la calidad. El cúmulo de visitas debe ser un objetivo secundario, por detrás de las labores de conservación, restauración y, sobre todo, educativas. «Son intangibles que tienen que ver con el auténtico éxito de un museo. No tenemos que entrar en ese equívoco. Un museo tiene una misión social y cultural de llegar a los públicos, no a un número», destaca el director del museo bilbaíno.
«En otras capitales, las restauraciones se hacen de un plumazo porque cuentan con capital privado»
Álvaro Cabezas
Vpte. Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes de Sevilla
«La cultura no es rentabilidad. El Bellas Artes de Sevilla nunca se ha movido por las cifras ni por el negocio», subraya el doctor en Historia del Arte y vicepresidente de la Asociación Amigos del Museo, Álvaro Cabezas. Él es uno de los 450 socios que con sus aportaciones -53 euros anuales- colaboran en darle difusión a los fondos de la pinacoteca con la actividad mensual 'Mirar un cuadro', además del patrocinio de restauraciones, como la 'Virgen con el niño' de Juan de Mesa. Precisamente, la asociación ha aprobado una cuota extraordinaria para sufragar otro trabajo, también del mismo autor, que podrá verse en la gran retrospectiva dedicada al escultor del barroco que albergará el Museo a finales de este año. «En otras capitales, estas restauraciones se hacen de un plumazo porque el museo tiene un patronato con capital privado», resalta Cabezas.
El historiador apunta a otra medida que se ha barajado en la última legislatura pero que nunca ha llegado a concretarse: la del cobro de una entrada simbólica que permita aumentar el presupuesto. A su entender, hay, además, otras fórmulas para ganar dinero que se está desaprovechando como la venta de catálogos. «Muchos de ellos los tenemos que comprar en librerías», explica. En su opinión, existe cierta «desconfianza» sobre que la ampliación del museo llegue a materializarse en fechas próximas, así como la fórmula de conectar el convento de La Merced con las futuras nuevas sedes. «Hemos esperado tanto que cuando se hace este tipo de anuncios la gente no se lo cree». En cualquier caso, matiza, la mejora de las instalaciones es absolutamente necesaria para el crecimiento del museo. «Lo primero, una sala de conferencias, ya que ahora usamos una sala que queda inutilizada con cada actividad y que además se queda pequeña con un aforo de 100 personas».
Con más metros, principalmente, podrían exponerse más fondos de la pinacoteca, que daría para otro discurso museográfico. «La ampliación permitiría exhibir obras de maestros secundarios del siglo XVIII pero, sobre todo, pinturas y dibujos de los siglos XIX y XX. Podría ser algo así como un Museo del Romanticismo en Sevilla, o como la donación Bellver, pero más y mejor», expone.
Los sevillanos y su Museo
La última estadística disponible sobre la procedencia de las personas que acudieron a la pinacoteca sevillana, la de 2024, arroja que el 49,4% eran españoles y el 50,6% extranjeros. Del total de visitantes nacionales, la mitad era de la provincia.
«Existe un enorme aprecio de la ciudadanía de Sevilla por el Bellas Artes, considerado su museo. Sin ir más lejos, como resultado de su labor, el año pasado recibió el año pasado la medalla de la ciudad como 'uno de los mayores reclamos culturales y turísticos de Sevilla' (en su 190 aniversario, cabe destacar)», resume Patricia del Pozo, quien defiende asimismo la «importante apuesta por la programación, revitalizando tanto la colección permanente como las exposiciones temporales, con especial incidencia en las actividades divulgativas y educativas». En este sentido, señalan desde la consejería, en enero del año pasado se presentó por primera vez el calendario completo de exposiciones, como hacen otros museos como el Prado, lo que permite al público programar con suficiente antelación la visita. El de 2026 se anunciará igualmente en unos días, ya que el acto se tuvo que posponer por el luto impuesto tras el trágico accidente ferroviario de Adamuz.
«Existe un enorme aprecio de la ciudadanía de Sevilla por el Bellas Artes. Sin ir más lejos, el año pasado recibió la medalla de la ciudad»
Patricia del Pozo
Consejera de Cultura y Deporte
Cabezas, por su parte, insiste en que la calidad no está reñida con la cantidad, además de que se ha experimentado un notable aumento de visitantes con respecto a décadas anteriores. «Siempre está lleno de niños», aduce sobre la importancia de crear el público del futuro. En este sentido, destaca la consejera, se desarrolla el programa educativo del Museo, Reto MBASE, que aglutina todos los años a más de 2.500 participantes en un programa con actividades en distintos formatos dirigidas al público en general, familias y colegios y profesores, con especial dedicación a niños procedentes de zonas desfavorecidas.
Respecto a la afección del ciudadano sobre el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Zugaza subraya que hay que tener en cuenta de que se trata de un «museo de nueva planta hecho en el siglo XX por el coleccionismo local, muy vinculada a la sociedad vasca». Sin embargo, el de Sevilla forma parte de la «memoria de la ciudad, de su pasado conventual, sus obras están muy vinculadas a los encargos religiosos. En este sentido, puede que a la sociedad sevllana contemporánea le cueste relacionarse más con su museo».
«La Junta debe crear un estatuto jurídico especial para el museo. Para eso debe haber una buena entente con el alcalde»
Benito Navarrete
Catedrático Historia del Arte
Y entre los turistas extranjeros, ¿está la pinacoteca sevillana suficientemente publicitada? ¿Por qué no está dentro de los circuitos turísticos de la ciudad que incluyen monumentos como la Catedral o el Alcázar? «Porque no hay un acuerdo entre Ayuntamiento, Junta y Dirección General de Museos. La directora debería elaborar el plan de comunicación con los medios de la ciudad como hacen los directores del Prado o del Reina Sofía, por ejemplo. La Junta debe crear un estatuto jurídico especial para el Museo de Bellas Artes. Eso se puede hacer sin ampliación. Para eso tiene que haber una buena entente entre el alcalde y la consejera de Cultura», sentencia Benito Navarrete.
Lo cierto es que intentos por promocionarlo los ha habido. Por ejemplo, el pasado junio, el vicepresidente chino, Han Zheng, visitó el Museo de Bellas Artes como final de su viaje oficial en la capital andaluza. El turismo asiático ha experimentado un boom en los últimos tiempos y sólo en 2024 Sevilla recibió a más de 65.000 visitantes chinos.