La marcha de Endrick a Lyon, cedido hasta final de temporada, no ha sido solo un deseo del delantero para poder estar en el Mundial. Entre el brasileño y Gonzalo, la elección de Xabi era clara. Y así se lo hizo saber a ambos ya en verano. De hecho, Endrick estuvo muy cerca de marcharse cedido a la Real Sociedad en el mercado estival, pero recayó de la lesión que le mantuvo fuera del equipo desde abril, y se truncó la negociación. Para la idea de juego que tiene Alonso, le encajan y le convencen más las cualidades de '9' de Gonzalo. Alonso entiende que Endrick es un perfil de jugador con similitudes a Mbappé, y de ahí que apenas contara para el tolosarra.
Además, Xabi valoró desde el primer día la humildad y el carácter de Gonzalo. A pesar de pertenecer a una familia pudiente (su padre ha sido alto directivo de Telefónica), es un chico sencillo y natural, que se ha criado desde los diez años en La Fábrica, y que respira madridismo como el que más. Y eso es un plus en este Madrid de hoy tan internacionalizado y con tan pocos integrantes de la cantera ni nacionales.
Gonzalo suma 159 goles como madridista, ocho de ellos ya con el primer equipo. En el Castilla hizo 29 y en el Juvenil A 50, cifras que ya dejaban entrever su potencial, como también lo ha hecho en las pocas oportunidades que ha tenido con el primer equipo. La pasada temporada hizo un gol clave en la Copa, que sirvió para eliminar al Leganés, y ya bajo el manto de Xabi fue máximo goleador del Mundial de clubes y reemplazó brillantemente la ausencia de Mbappé ante el Betis con un triplete.
En sus botas estarán muchas de las opciones del Madrid de meterse en la final del domingo, pero para eso tiene que quitarse de en medio a un Atlético que, a pesar de su decepcionante caminar en la Liga, ya a once puntos del liderato, le endosó a los blancos en el Metropolitano una dolorosa manita, hace tres meses y medio, que encendió la primera luz roja en el despacho de Florentino.
El pensamiento general del mundo del fútbol es que al madridismo le duelen bastante más la derrotas contra el Barça que frente al Atlético, pero eso no es así con los aficionados de avanzada edad. El club rojiblanco fue siempre el gran rival del Madrid hasta la explosión del Barça en la década de los setenta, con la llegada de Cruyff, y eso hace que a la generación de madridistas a la que pertenece Florentino le duela más un descalabro en el derbi que en un clásico.
Eso justo le pasó al presidente con el 5-2 del pasado mes de septiembre. Ahí le empezó a tomar la matrícula a un Alonso que se juega bastante en este torneo. Una derrota en semifinales volvería a poner en apuros su continuidad en el cargo, aunque a su favor tiene esa falta de plan B que realmente enamore a Florentino. Más vale malo conocido que bueno por conocer, piensa también el presidente, aunque lleve semanas hablando de Alonso con el pulgar hacia abajo.
Mientras, en el bando rojiblanco, Simeone no se juega el cargo, ni mucho menos, pero es evidente que no está cumpliendo con las expectativas en este año de inversión récord en fichajes, pero él no sale de su fórmula de partido a partido y solo piensa en la semifinal: «El derbi del Metropolitano no tendrá relación con este partido», dice el argentino. Mismo pensamiento que tiene el capitán Koke: «El Madrid es uno de los mejores equipos del mundo, pero estamos convencidos de que, si hacemos el plan de partido que tenemos que hacer, tendremos opciones de ganar. Aunque eso no quiere decir que influya lo que pasó en el último derbi porque cada derbi es diferente».
Xabi está convencido también que será otro partido, pero sin dejar de mirar a ese 5-2: «No tenemos que olvidar ese partido porque faltaron cosas y tenemos que tenerlas presentes para no cometer esos mismos errores y hacer un partido mejor. Tenemos que competir mejor porque el rival es muy exigente». «Hemos aprendido del partido del Metropolitano, pero hay que hablar en el campo», sentencia Bellingham