Compra, invasión, asociación o alentar su independencia de Dinamarca: las cuatro opciones de Trump para quedarse con Groenlandia

Incorporar el territorio a EE.UU. es una vieja obsesión de Trump, que en 2019 ya hablaba de anexionar la isla. «En esencia, es una gran operación inmobiliaria», dijo entonces. Desde su victoria electoral en 2024, ha intensificado las presiones al respecto y nada más convertirse en presidente-electo barajó la posibilidad de una intervención militar para ejecutar la anexión, lo que disparó la intranquilidad en Groenlandia. Y más allá: la isla está bajo soberanía de Dinamarca, aliado de EE.UU., miembro de la OTAN y de la Unión Europea.

Ahora, la Casa Blanca ha vuelto a elevar el tono sobre una posible acción militar. Tiene un eco especial ante la evidencia en Venezuela de que el presidente de EE.UU. está dispuesto a acciones de fuerza para imponer sus prioridades en la región. Y los aliados europeos han salido al paso de esos movimientos, que podrían abrir una brecha definitiva entre EE.UU. y el Viejo Continente y pondría en peligro el futuro de la OTAN. «Groenlandia pertenece a su gente», defendieron Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, España, Polonia y Dinamarca en un comunicado conjunto.

Pero, al mismo tiempo, desde varios ámbitos de su Administración se relativiza la posibilidad del uso del Ejército y se considera que esa ambición de Trump se canalizará de otra forma. Estas son cuatro opciones que el presidente puede perseguir para tomar el control de Groenlandia.

1. Fomentar el movimiento independentista

Cualquier negociación de EE.UU. con Groenlandia sería mucho más sencilla si la isla fuera independiente. En la actualidad, Groenlandia es un territorio semiautónomo, con un Gobierno local que ostenta la mayoría de competencias, pero bajo soberanía de Dinamarca, que controla aspectos como su defensa y seguridad nacional.

Sin Dinamarca en la ecuación, los acuerdos estarían más al alcance de la mano. Y no es una posibilidad lejana. El 56% de la población de Groenlandia se muestra a favor de la independencia en el futuro, según una encuesta realizada el año pasado (al mismo tiempo, solo el 6% apoyaba la anexión a EE.UU.).

EE.UU. ha realizado esfuerzos indisimulados para promover el movimiento independista allí. Lo hizo por ejemplo su vicepresidente, JD Vance, que viajó a Groenlandia el pasado marzo y clamó por la independencia de la isla. «El pueblo de Groenlandia accederá a la autodeterminación», proclamó entonces. «Esperamos que eligen asociarse con EE.UU., porque somos la única nación en la tierra que respeta su soberanía y respeta su seguridad».

La Administración Trump ha aumentado su presencia de inteligencia en Groenlandia y ha sido acusada por Dinamarca de llevar a cabo operaciones de influencia en su territorio.

2. La compra a Dinamarca

Las presiones y las amenazas quizá solo sea una estrategia para conseguir algo: bajar el precio. Buena parte del actual territorio de EE.UU. se incorporó al país a través de la adquisición. Entre otros, Luisiana se compró a Francia, Florida a España y Alaska a Rusia.

Trump podría buscar llevar esta tradición a Groenlandia y la carta del uso del Ejército podría solo ser una forma de animar al vendedor. De hecho, el propio secretario de Estado, Marco Rubio, confesó a los legisladores del Congreso que la intención de Trump es comprar Groenlandia, no tomar el control a través de una intervención militar al estilo de la de Venezuela.

El Pentágono tiene preparados «planes de contingencia» para una eventual intervención en Groenlandia

Es imposible avanzar cuál sería el precio y cómo se formalizaría la transacción. Groenlandia es, a la vez, un lugar de muy bajo impacto económico, pero de gran valor potencial. Solo cuenta con 57.000 habitantes y un PIB de 3.300 millones de dólares. Pero es un territorio descomunal, con una superficie más de cuatro veces mayor a la de España, ingentes recursos minerales –muchos sin explotar– y gran importancia geoestratégica frente a China y Rusia.

Por supuesto, tanto los dirigentes de Dinamarca como los de la propia Groenlandia han insistido en que la isla no está a la venta.

3. Un Convenio de Libre Asociación

Algunos altos cargos de la Administración Trump han filtrado que una posibilidad es establecer con Groenlandia un llamado Convenio de Libre Asociación. Sería algo similar al que EE.UU. firmó en 1983 con Micronesia, Islas Marshall y Palau, tres países del Pacífico, y que expira en 2043.

Un convenio de este tipo daría a EE.UU. un control total de la defensa de Groenlandia a cambio de un acuerdo económico. En la actualidad, EE.UU. dispone de una base militar en la isla y Dinamarca ha insistido en que está dispuesta a impulsar mayor presencia del ejército de EE.UU. en el territorio.

4. La intervención militar

La posibilidad de una intervención militar de EE.UU. en Groenlandia parece una posibilidad menos lejana a la luz de lo ocurrido en Venezuela. La posición que siempre mantiene Trump en todo asunto o negociación es que él no descarta ninguna opción. Es decir, siempre dirá que la opción militar está disponible. Es lo que transmitió este martes su portavoz, Karoline Leavitt, en medio de las tensiones sobre Groenlandia. «El uso del ejército de EE.UU. es siempre una opción disponible para el comandante-en-jefe», dijo Leavitt y, como era de esperar, disparó la preocupación en Europa.

Tampoco debe extrañar que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijera en junio que el Pentágono tiene preparados «planes de contingencia» para una eventual intervención en Groenlandia.

Pero una decisión de este tipo podría suponer, como ha advertido la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, el final de la OTAN. Y, por lo tanto, el comienzo de un orden mundial incierto.

Информация на этой странице взята из источника: https://www.abc.es/internacional/alla-intervencion-militar-cuatro-opciones-trump-quedarse-20260107041950-nt.html