Apareció junto a él su esposa, Cilia Flores, con la misma indumentaria. Ambos fueron sorprendidos en el dormitorio de su refugio en Caracas por un comando de las fuerzas especiales de EE.UU., sacados de Venezuela en helicóptero en una captura de película, que dejó decenas de muertos entre la guardia pretoriana de Maduro, muchos de ellos cubanos.
«Soy Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela», proclamó con solemnidad Maduro cuando el juez le requirió que se identificase. «Fui capturado en mi hogar, en Caracas, Venezuela, en una intervención militar», prosiguió el acusado. Pero el magistrado -uno de los más veteranos del país, de 92 años- le paró los pies y no le permitió que diera un discurso. Le cortó y le dijo que ya habría «tiempo y lugar» para defender su causa.
Maduro y Flores se declararon no culpables de los cuatro cargos que enfrentan. «No culpable, completamente inocente», dijo la exprimera dama venezolana.
La primera imputación la recibió el dictador en 2020, junto a media docena de figuras de la cúpula de su Gobierno, en la recta final del primer mandato de Donald Trump. La segunda, anunciada el mismo día de su captura, amplía los cargos a su mujer y a su hijo, que no ha sido apresado.
El otro gran protagonista de la comparecencia fue el abogado que ha contratado Maduro para dirigir su defensa: Barry Pollack, el mismo que logró el acuerdo con las autoridades estadounidenses que permitió la liberación de Julian Assange, el responsable de WikiLeaks. Es una señal de que Maduro podría buscar un acuerdo en el futuro.
Nueva cita: el 17 de marzo
Eso todavía no estaba definido este lunes, cuando Maduro dijo que todavía ni siquiera había visto sus cargos. Y cuando su abogado aseguró que no iba a intentar lo impensable.: que el juez le concediera a su cliente la libertad provisional. Pero que quizá lo trataría más adelante.
Pollack, sin embargo, sí mostŕo una de las líneas en las que se podría basar la defensa de Maduro: le dijo al juez que hay «cuestiones sobre la legalidad de su secuestro militar».
La próxima cita será cuando la primavera empiece a dar un respiro a Nueva York: el próximo 17 de marzo