Antes de ser candidata autonómica, María José Álvarez ha tenido actividad política municipal en León, habiendo sido concejala en el Ayuntamiento leonés con responsabilidades vinculadas, entre otras áreas, al comercio y la salubridad pública. Desapareció de la primera línea con su mentor, el exalcalde de León, Emilio Gutiérrez, a quienes no se le dio continuidad a su excelente labor. Álvarez ha vivido entre las candilejas de la Ejecutiva y Junta provincial de su partido. Es una sorpresa general y hasta una desconocida para el resto de la provincia. Hasta dos horas antes, personas ligadas al presidente regional seguían dudando si el actual consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, tendría posibilidades de seguir, aunque se sabía que había quedado bastante tocado por los incendios estivales. Incluso se barajaba la idea del delegado de León, Eduardo Diego, o el portavoz de grupo, Gavilanes, como recambio. Con lo que el efecto sorpresa causado ha sido importante y general atendiendo al resto de nombres de otras provincias de la Comunidad.
Se dice que el presidente de la Junta de Castilla y León quiere savia nueva, no dar facilidades de reproches y ajustes de cuentas en debates o facilitar el argumentario en contra a los partidos contrarios durante la campaña electoral. Una campaña, todo hay que decirlo, donde Mañueco parte con ventaja en los pronósticos, pero sin mayoría absoluta, por lo que ya ha advertido que si se tiene que pactar, «tendrá que ser un compromiso de cuatro años». La experiencia demuestra que la palabra no cuenta en política, aunque se intente.