Apenas un día después de pronunciar su discurso en Davos –que comenzó con más de una hora de demora, ya que su turno había sido ocupado por Trump-, el jefe de Estado argentino respondió a los cuestionamientos que existen en su país por sus vínculos con Pekín. «Mire el peso que tiene la economía china en el mundo», respondió Milei en declaraciones a Bloomberg en Suiza.
A continuación, el mandatario insistió en la defensa de su relación con China. «Tengo que tener comercio», expresó. Cabe destacar que el economista, durante la campaña presidencial que lo catapultó a la Casa Rosada, había calificado públicamente al régimen comunista chino de «asesino».
Cuando, en su carrera por alcanzar el sillón presidencial de Rivadavia –icono de los presidentes argentinos-, había sido consultado acerca del destino de los vínculos con el gigante asiático, su respuesta no dejaba margen a la duda. «No hago negocios con comunistas», había sentenciado. Incluso había llegado a afirmar que solo realizaría «transacciones con el lado civilizado de la vida, que es Occidente».
En la actualidad China es el segundo socio comercial más importante de Argentina. Solo en el año 2025 las exportaciones al país asiático se incrementaron más de un 60%. Pese a los desacuerdos discursivos entre ambos países, el primer puesto es ocupado por su vecino, Brasil.
El interés de la Casa Blanca
Hace solo tres meses el Gobierno de Donald Trump salía al rescate de su aliado sudamericano en un contexto que no se preveía nada favorable para Milei. Con las elecciones legislativas a la vuelta de la esquina, Argentina hacía frente a una importante crisis financiera y a escándalos de corrupción –en los que estaba señalada la misma hermana del mandatario, la secretaria de Presidencia Karina Milei-. Fue entonces cuando la Casa Blanca asistió a la administración libertaria con un intercambio de monedas de unos 20.000 millones de dólares.
Pero el préstamo no fue gratuito: además de las condiciones propias del acuerdo, el Gobierno de Trump expresó claramente su intención de erradicar la presencia china en Argentina. Apenas conocida la asistencia financiera llegada desde el norte a la Casa Rosada, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, hizo referencia en televisión al compromiso asumido por Milei de «sacar a China».
Según lo afirmaba el funcionario de la Casa Blanca en diálogo con Fox News en el mes de octubre, el presidente sudamericano «tiene el compromiso de sacar a China de la Argentina». En la misma entrevista, Bessent hacía foco en la preocupación de la administración trumpista por la presencia asiática en la región. China «está por todas partes en Latinoamérica», alertaba.
Claramente, por el momento el mandatario argentino se muestra lejos de cortar el vínculo con Pekín e, incluso, apunta a fortalecerlo. Prueba de ello es el viaje que varios de los diputados de su fuerza política realizaron a China a comienzos de este año. Según la prensa argentina, fueron invitados por el Partido Comunista.