Tras la visita de los Reyes de España a Adamuz en la mañana de este martes, las primeras grúas han empezado a trabajar en la zona cero del accidente. Allí permanecían los tres vagones afectados de Iryo, el número 6, 7 y 8. El primero de ellos, el que descarriló, se ha mantenido completamente erguido. El séptimo está inclinado unos 60 grados aproximadamente, y el último permanece totalmente volcado.
Renfe ha recurrido a la empresa granadina Grúas Alhambra que ya ha llevado hasta el terreno dos grandes grúas para poder poner en pie y retirar los vagones siniestrados. Desde esta tarde, ya trabajan a destajo los operarios para poder retirar lo antes posible los vagones.
Tal y como ya informó ABC, las grúas pesan 300 y 400 toneladas. La tarea de las grúas consistirá es la de enganchar los vagones y cambiarlos de posición. Los camiones deben actuar como contrapeso para evitar que el tremendo peso de esos vagones tire abajo las grúas, que pese a que son ciertamente voluminosas, también tienen su límite.
Incluso a través de las vías ha llegado este lunes por la mañana maquinaria ferroviaria de Renfe que, presumiblemente, ayudará a las grúas en su labor de mover los vagones descarrilados y limpiar el trayecto. Desde lejos, ya pueden verse las plumas de las grúas que descienden para poder llevar a cabo su trabajo minuciosamente.
Muchos curiosos se han acercado sigilosamente a primera hora de la tarde para ver de cerca el trabajo de las grúas, pero la Guardia Civil y la autoridades competentes han evacuado los alrededores para no interrumpir el trabajo. El municipio de Adamuz, poco a poco, recupera algo de la normalidad que se vio drásticamente truncada el pasado domingo.