El mercado de San Miguel reabrirá para Semana Santa tras un lavado de tripas

El resultado de esta pequeña reforma apenas será perceptible a simple vista. El visitante podrá seguir tomando la misma caña o vermut de siempre y elegir entre centenares de tapas y dulces. En definitiva, disfrutará de la misma oferta gastronómica que en 2025, aunque ahora lo hará en una infraestructura más estable y segura. Y es que el cierre temporal responde a la tercera fase de las obras de consolidación estructural, después de que las fases I y II se ejecutaran en 2023 y 2024. Entonces, primero se reforzaron los pilares exteriores del mercado y, posteriormente, se sustituyó por completo la cubierta. En esta última etapa se está llevando a cabo la consolidación de la cimentación del edificio.

«Son unas reformas que consolidan el edificio y mejoran la seguridad, contribuyendo a la conservación de un monumento histórico declarado BIC», añaden desde Redevco, la empresa privada que gestiona el mercado y que garantiza, además, que la reapertura supondrá una continuidad en los usos. «Por supuesto, no habrá ningún cambio en el uso comercial. Se trata de la tercera fase de la reforma estructural que se inició en 2023», apuntan estas fuentes a ABC.

De este modo, las obras no afectan al modelo de negocio ya consolidado del mercado de San Miguel, que lo ha convertido en una de las ofertas gastronómicas más singulares de la ciudad y en un gran atractivo, con foco en el producto español de alta gama y dirigido tanto al turismo nacional e internacional como al disfrute de los madrileños, especialmente por su ubicación en pleno centro histórico.

Además, tal y como confirman desde Redevco, todos los comerciantes regresarán a sus puestos una vez finalicen los trabajos. «La totalidad de los operadores reanudará su actividad en el mercado sin que se produzcan cambios en su situación. Los contratos han quedado temporalmente suspendidos durante la ejecución de las obras y se reactivarán de forma automática a su finalización, lo que permitirá la reapertura con todos los comerciantes actuales», explican a este medio.

Aunque todavía no existe una fecha oficial para la reapertura, la gestora confía en cumplir los plazos, consciente del impacto que el cierre puede tener en el entorno. «El cierre temporal del mercado de San Miguel por obras puede reducir durante un tiempo el flujo turístico inmediato en la zona, pero al tratarse de una actuación programada y limitada en el tiempo esperamos que el impacto sea muy controlado y que todos los negocios recuperen la normalidad en cuanto abramos de nuevo nuestras puertas».

A la espera de informes para una obra subterránea

La reforma de este mercado presenta la singularidad de ubicarse en una de las zonas más antiguas de la capital y en un edificio protegido, lo que incrementa la complejidad de las licencias. Aun así, «todas las actuaciones que se realizan en un inmueble histórico protegido como el Mercado de San Miguel están sometidas a controles de Patrimonio y a sus correspondientes informes favorables».

No obstante, la propia gerencia del mercado aspira a ir más allá y ampliar su espacio bajo rasante. El objetivo es incrementar en un 10 por ciento la edificabilidad de la planta sótano, lo que permitiría ganar hasta 186 metros cuadrados adicionales. La parcela cuenta con una superficie edificada de 1.863 metros cuadrados, que se destinarían a «la ampliación de instalaciones, cuartos de basuras, limpieza comunitaria, vestuarios y otras necesidades para garantizar las condiciones sanitarias de conservación de alimentos en la nueva superficie de sótano».

Se trata de un proyecto que «está en tramitación en el Ayuntamiento de Madrid y que se desarrollará cuando llegue el momento y cuente con las licencias y permisos necesarios».

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