Osaka, como si un desfile de alta costura se tratara, apareció con paso elegante luciendo un estiloso atuendo azul, adornado con sombrero, velos y paraguas blancos a modo de elegantes complementos. La nipona lució porte desde la salida del vestuario hasta su banquillo. Allí, tras saludar majestuosamente al anonadado público, cerró el paraguas y colocó cuidadosamente el sombrero y el velo a un lado.
Osaka, dos veces campeona en Australia, jugó, ganó (6-3, 3-6, 6-4) y, tras abandonar la cancha con idéntica elegancia, comentó su llamativo atuendo: «Está modelado como una medusa, es realmente hermoso». Y dio las gracias a Robert Wun, creador del vestido «por haber interpretar a la perfección la idea que yo quería plasmar».
Wun, diseñador que vive a caballo entre Hong Kong y Londres, ha vestido a celebridades internacionales como Ariana Grande y Beyoncé, pero nunca nadie había lucido una creación suya minutos antes de ponerse a dar raquetazos en un Grand Slam de tenis.