Después de casi cuatro horas de viaje -en coche se invierten dos en realizar ese desplazamiento- una grúa de 400 toneladas y otra de 300 llegaron a su destino. Allí hay dos gruístas, cinco camioneros y dos técnicos, un operativo que encabeza Rafael Marín y que ya está listo para trabajar «a la espera de las órdenes de la Guardia Civil y de la Unidad Militar de Emergencias».
Sólo van a trabajar en el Iryo; en la otra máquina afectada, el Alvia, se está actuando a mano. Lo del Iryo «es bastante más trabajoso, va a resultar complicado«. Se trata, por explicarlo sin tecnicismos, de enderezar los vagones, »ponerlos derechos«, para lo cual, previamente, se ha tenido que explanar el terreno y darles una superficie en la que apoyarse.
La tarea de las grúas consistirá fundamentalmente en enganchar los vagones y cambiarlos de posición. Los camiones deben actuar como contrapeso para evitar que el tremendo peso de esos vagones tire abajo las grúas, que pese a que son ciertamente voluminosas, también tienen su límite. Las tareas serán supervisadas por personal de la citada Unidad Militar de Emergencias.
«Estamos pendientes de lo que nos digan, de que nos den una autorización para empezar a trabajar. Confiamos en que podamos concluir la tarea a lo largo de la tarde«, ha indicado a ABC Rafael Marín, que ha recordado que Grúas Alhambra ya ha participado en otras tareas de rescate, como inundaciones y también otros descarrilamientos de trenes, pese a que su función principal es hacer trabajos industriales y también transportar palas y diverso material para plantas eólicas.