-Se cumple el primer aniversario de la caída de Bashar al Assad, ¿cuál es la situación de la infancia?
-Bastante delicada. Después de un año de este nuevo régimen político todavía no se ha conseguido volver a los niveles deseados en cuanto a los servicios sociales para niños y las niñas. En educación en particular, 8.000 colegios no están funcionales en este momento. Entonces hay muchísimos niños fuera de la escuela, casi 2,5 millones de niños que no van a la escuela y muchos otros que van, pero en unas condiciones bastante difíciles. A esto hay que sumar que el 90 por ciento de la población vive bajo el umbral de la pobreza y no tienen ni siquiera la capacidad de comprar los materiales para ir a la escuela.
- ¿Qué problemas están encontrando para desarrollar su trabajo?
-Todo el proceso de reconstrucción está afectado por la cantidad de minas que hay en el país. Calculamos que hay más de 300.000 minas y esto afecta a todos los sectores. Antes de comenzar cualquier trabajo de reparación de una escuela, una planta potabilizadora o un centro de salud hay que limpiar el terreno de minas. Este 2025 casi 600 personas han muerto por culpa de las minas, entre ellas casi 200 niños.
-¿Cómo está siendo la interacción de las agencias internacionales con las nuevas autoridades islamistas?
-Al principio costó un poco, no era fácil explicarles cuál es el trabajo de Naciones Unidas o de agencias como Unicef, pero poco a poco estamos ayudándoles a hacer el análisis de lo que se necesita en el país, estamos haciendo estudios de cuántas escuelas y plantas de agua han sido destruidas, qué es lo que hay que arreglar… Y luego les ayudamos a hacer los planes sectoriales estratégicos y a captar recursos para que los grandes donantes vengan e inviertan en la rehabilitación de los servicios sociales básicos.
«El 90 por ciento de la población vive bajo el umbral de la pobreza y no tienen ni siquiera la capacidad de comprar los materiales para ir a la escuela»
Meritxell Relaño
Responsable de Unicef en Siria
-Con otros conflictos abiertos como el de Gaza o Ucrania, con mayor foco mediático, ¿es Siria un punto de atracción para los donantes? ¿Cómo es el balance entre lo que solicitáis y lo que os dan?
-Siria no está atrayendo grandes fondos por el momento, en parte porque todavía sufre las sanciones impuestas al régimen anterior y eso no permite que los donantes pongan dinero en la mesa del Gobierno. Esperemos que las sanciones se levanten pronto. Una vez que todo el sistema esté más o menos funcional, confiamos en que los donantes empiecen a invertir en la reconstrucción de Siria. Eso sí, sabemos que la ayuda internacional solamente va a ser una gota de agua porque el Banco Mundial estima en 216.000 millones de dólares la reconstrucción y será imprescindible la inversión del sector privado. Creo en la capacidad de los sirios, creo en el espíritu de trabajo que tienen y sé que van a salir adelante.
«Siria no está atrayendo grandes fondos por el momento, en parte porque todavía sufre las sanciones impuestas al régimen anterior»
Meritxell Relaño
Responsable de Unicef en Siria
-Unicef tiene proyectos en todo el país, ¿cómo es el contexto de seguridad para trabajar ahora mismo en Siria?
-La situación es frágil, por lo cual siempre pedimos a todas las partes en conflicto que piensen verdaderamente que no se puede volver atrás y debemos invertir para que la paz prevalezca. Tenemos acceso a prácticamente todo el país, excepto algunas áreas que en este momento están en conflicto activo como Sueida, en el sur. También hemos tenido momentos complicados en la costa y no sabemos lo que nos deparará 2026.
-Viendo lo que ha visto en estos meses de trabajo, ¿cuál es su mensaje para los millones de sirios refugiados en otros países?
-Si no hay escuelas, si no hay centros de salud, si no hay trabajo y persisten los problemas de seguridad, es difícil que las familias vayan a volver a Siria. Hay que animar a la cooperación internacional a que invierta verdaderamente para que en Siria se puedan dar los servicios sociales básicos y las familias puedan retornar con sus hijos y rehacer sus vidas. En este momento es difícil.