Un grupo de expertos trabajará en todas y cada una de las pesquisas que han provocado este accidente. Aunque lo harán con tanta meticulosidad que previsiblemente tardarán meses en llegar a una conclusión definitiva sobre lo ocurrido. Una vez desalojada la zona de Adamuz, tienen que recabar todo tipo de datos sobre el tren descarrilado, con el material rodante; la situación de la infraestructura en la vía; cualquier detalle que la Guardia Civil halle en la zona que les pueda servir para aclarar lo ocurrido; cómo funcionaron los sistemas del convoy de Iryo; o las comunicaciones mantenidas entre el maquinista de este tren con el gestor de Adif. Cualquier pista será crucial sin descartar, por ahora, ninguna posibilidad.
Este organismo está integrado por el presidente, que en la actualidad es Ignacio Barrón de Angoiti, experto en el sistema ferroviario y con varios años de curriculum en Bruselas; cinco vocales (uno de los cuales ejerce como vicepresidente) y un secretario (que participa en las reuniones con voz pero sin voto). Su trabajo se completa con varios equipos de investigación, compuestos por los investigadores y el personal administrativo y técnico que sea preciso.
Una vez realizadas las pesquisas, el comité elabora una propuesta de informe técnico que el secretario lleva al pleno, que tras su análisis lo aprueba como informe final, especificando las recomendaciones de seguridad definitivas si las hubiera. Pero los tiempos no serán cortos y la gran duda sobre el descarrilamiento del Iryo probablemente no se conozca hasta pasados unos cantos meses. De hecho, aunque el informe definitivo se hará público en el plazo más breve posible, puede transcurrir un plazo de 12 meses desde la fecha del suceso.
Del Alvia de Santiago al AVE en Madrid
Así ha ocurrido con todos los incidentes, de mayor o menor gravedad, que han afectado al sector del ferrocarril en España en las dos últimas décadas. El más grave, el accidente del Alvia en el entorno de Santiago de Compostela, en 2013, en el que fallecieron 80 personas. El más reciente, y de mayor relevancia, el vuelco de un AVE en pleno centro de Madrid, en el túnel que une Atocha y Chamartín, aunque ese convoy no llevaba viajeros. Los datos de la última memoria de la CIAF publicada en 2024, señalan que en dicho año se notificaron a este organismo 128 sucesos; uno de ellos fue un accidente grave (el descarrilamiento en el túnel de Madrid); 97 accidentes; 29 incidentes y uno resultó descartado.
Antes de la puesta en marcha de la CIAF, el encargado de las investigaciones era la dirección general de ferrocarriles. De hecho, hay un proyecto en marcha en el Congreso de los Diputados para aglutinar este tipo de trabajos en una única Autoridad administrativa independiente para la investigación técnica de accidentes e incidentes ferroviarios, pero también marítimos y de aviación civil.