El propio mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel reconoció en el XI Pleno del Partido Comunista de Cuba, celebrado en diciembre, que, al cierre del tercer trimestre de 2025, entre otros elementos desfavorables, se muestra un decrecimiento en el Producto Interno Bruto (PIB) de más de un 4%, con una inflación disparada y una «economía parcialmente paralizada».
Los datos exponen un país en ruinas. Los cortes de luz duran hasta 56 horas por las averías de las centrales termoeléctricas y la falta d combustibles. Desde octubre de 2024 ha habido cinco apagones generalizados y este domingo, durante el pico de demanda, los cortes afectaron a más de la mitad del país. A ello se suman la escasez de agua potable, la inflación creciente y la carencia de productos básicos como medicinas y alimentos, que mantienen a casi un 90% de la población en la pobreza extrema. Además, han aumentado las muertes por epidemias de dengue y del virus de chikungunya.
electricidad de hasta 56 horas continuas y colapsos constantes de las centrales termoeléctricas tanto por falta de combustibles como por averías (desde octubre de 2024 el país ha tenido cinco apagones generalizados), inflación creciente, carencia de productos básicos como medicinas y alimentos que mantienen a casi un 90% de la población en la pobreza extrema; así como aumento de muertes por epidemias como dengue y el virus de chikungunya.
Cada vez son más habituales las imágenes de ancianos buscando qué comer en la basura y de niños pidiendo limosnas, en contraste con un discurso oficial lleno de triunfalismos.
Las protestas ciudadanas, cuyo detonante ha sido la falta de electricidad o recursos básicos, terminan siendo exigencias de cambio de régimen y de libertad. Esta «inconformidad generalizada» incluso fue reconocida por Díaz-Canel, quien afirmó también que «por todas partes emerge la crítica al exceso de reuniones que 'no resuelven nada'».
La grave crisis obligó al régimen castrista a posponer el IX Congreso del PCC, planeado inicialmente para abril del 2026. Raúl Castro propuso este aplazamiento con el objetivo de «consagrar desde ahora todos los recursos con que cuenta el país y el esfuerzo y la energía de los cuadros del Partido, del Gobierno y el Estado a resolver los problemas actuales, y dedicar el 2026 a recuperarnos en todo lo que sea posible».
Los datos del desplome
Basado en los datos de 2024, el economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo concluye que la contracción de los sectores productivos es tan severa que «ilustra el nivel de colapso de la actividad económica del país». Por ejemplo, la industria azucarera cayó un 46,7%, la pesca un 22,4% y el sector agrícola (incluyendo ganadería, caza y silvicultura) se redujo en un 20,5%. También sufrieron fuertes contracciones la generación y distribución de electricidad, gas y agua (-10,6%), la industria manufacturera no azucarera (-9,6%), el comercio (-8,8%) y la educación (-9,9%). A ello se suman los retrocesos en ciencia e innovación tecnológica (-6,1%) y en administración pública, defensa y seguridad social (-4,6%).
Díaz-Canel ha pedido «resistencia» y «confianza» en los mismos dirigentes que han conducido al país a la ruina
El economista asegura que la evolución de la economía cubana en los últimos años se asemeja a «la historia de Benjamin Button»: una regresión constante que compromete tanto el presente como el futuro del país.
Por su parte la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en un informe regional divulgado el pasado mes de diciembre, situó a Cuba y Haití como las únicas economías de América Latina y el Caribe con contracción en 2025.
Como panacea al desastre económico, Díaz-Canel ha pedido «resistencia» y «confianza» en los mismos dirigentes que han conducido al país a la ruina. Para esta crisis generalizada, la dictadura cubana no tiene soluciones a corto plazo. Las medidas se siguen enfocando en aumentar el control estatal y en limitar las iniciativas y libertades individuales.